punto de encuentro familiar

Los puntos de encuentro familiar

En muchas ocasiones, las relaciones entre los ex cónyuges o entre progenitores e hijos no son lo buenas que se desearían tras vivir un proceso de divorcio.

En esos casos en los que las situaciones se antojan bastante conflictivas, además de la figura del coordinador de parentalidad, entra en acción un espacio de carácter neutral y confidencial: El punto de encuentro familiar (PEF).

¿Qué son los puntos de encuentro familiar (PEF)?

Los puntos de encuentro familiar son espacios, llamados “neutrales” y “confidenciales”, donde se desarrollan las visitas de los menores con el progenitor que no ostenta la custodia. Se aconseja en aquellos casos en los que, debido a la relación entre los padres, las visitas o entregas de los menores deviene conflictiva o difícil.

A través de los PEF, se trabaja para favorecer y hacer posible el derecho fundamental de los hijos de relacionarse con los padres. La relación de los niños con sus padres es parte necesaria y fundamental dentro de su desarrollo integral.

En ocasiones también se articulan visitas dentro del PEF con otros parientes allegados del menor (así, abuelos u otros familiares de referencia para el menor).

Las visitas PEF han de tener siempre carácter temporal. El plazo se fijará en la sentencia judicial o en la resolución que lo adopte, si bien dicho plazo se puede prorrogar cuando se estime necesario.

Entre las posibles razones para adoptar el punto de encuentro nos encontramos, por ejemplo:

  • Casos en los que existan conflictos entre los padres a la hora de entregar a los menores para que el otro disfrute de su compañía en los períodos en los que le corresponda (y evitar así que el menor viva situaciones desagradables o violentas o discusiones entre los padres que no deban presenciar, en ningún caso);
  • Existencia de reiterados incumplimientos por parte de uno de los progenitores del régimen adoptado (perturbándose así la estabilidad del menor que se va a ver privado, sin explicación alguna o con una explicación incorrecta e incluso, en ocasiones, hasta “dañina”, de las estancias con uno de sus progenitores);
  • Cuando la relación de los menores con uno de los progenitores haya de ser gradual y progresiva (por existir un distanciamiento entre ellos mantenido a lo largo del tiempo por circunstancias diversas que aconsejen que la compañía de ambos no puede ser “normal” en el tiempo desde su inicio);
  • Existencia de problemas en uno de los padres, tales como enfermedad mental (conocida y seguida por el Juzgado que esté conociendo del asunto) o algún tipo de adicción, que hagan aconsejable la intervención de profesionales en su relación con sus hijos;
  • Cuando existan procesos judiciales con órdenes de protección; cuando uno de los progenitores se oponga a que la relación de los menores con el otro se produzca (recordar en este punto que es importante para los hijos mantener la relación con ambos progenitores, salvo casos de extrema gravedad);
  • En los casos de procesos de menores en situación de acogimiento, que visiten a su familia de origen; cuando no se disponga por parte de uno de los progenitores o familiares de una vivienda apta para que tales visitas se desarrollen;
  • En los casos más graves, aquéllos en los que se han producido situaciones violentas dentro del seno familiar hacia el menor o hacia cualquier otro miembro de la familia (deviniendo fundamental en estos casos la intervención del Equipo Técnico).

Objetivos del punto de encuentro familiar

  • Promover y facilitar el contacto y la relación del menor con el progenitor no custodio y la familia de éste, en su caso.
  • Garantizar el cumplimiento del régimen de visitas.
  • Proteger al menor frente a un posible sentimiento de abandono.

Pero además, y teniendo en cuenta que dentro de estos PEF se encuentran profesionales cualificados en relaciones familiares. Los psicólogos y trabajadores sociales facilitan a los padres la orientación profesional para poder relacionarse con sus hijos con independencia de la relación que exista entre ellos.

¿Cómo funcionan los puntos de encuentro familiar?

Existen 2 modalidades de visitas que han desarrollarse por medio del PEF:

  • Visitas no tuteladas: El progenitor al que le corresponda las visitas al menor, únicamente se limitará a recogerlo y entregarlo por medio de dicho punto. Las visitas se desarrollan con total normalidad fuera del centro. Por lo tanto, en estos casos, el PEF únicamente actúa como mero centro de “intercambio”.
  • Visitas tuteladas: En este caso las visitas se desarrollan íntegramente en las instalaciones del PEF y bajo la tutela o control del personal del centro. Tras las visitas, el equipo del PEF elaborará un informe de seguimiento, indicando la evolución de las visitas y los incidentes, si los hubiese.

Que las visitas se desarrollen, por mediación del PEF, de una forma u otra, dependerá de lo que se haya establecido en la Sentencia judicial. El grado de intervención del PEF dependerá de cada caso. El PEF informará de la evolución del caso por las entrevistas que el personal de dicho centro mantenga con los progenitores.

Puntos de encuentro familiar en la Comunidad Valenciana

  • Alicante: Alicante, Alcoy, Benissa, Elda, San Vicente del Raspeig, Torrevieja y Elche.
  • Castellón: Castellón y Vinaroz.
  • Valencia: Valencia, Gandia, Manises, Mislata, Paterna, Utiel, Sagunto y Ontinyent.
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