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Adicción a la cirugía plástica

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La cirugía plástica es una especialidad médica encargada de corregir defectos corporales o deficiencias funcionales mediante la trasformación del cuerpo humano.

La finalidad que ésta posee, es reparar defectos congénitos, es decir, que vienen desde el nacimiento o también reparar las funciones de ciertas partes del cuerpo que se han visto afectadas por accidentes o enfermedades. Sin embargo, el concepto “cirugía plástica” hoy se ha transformado significativamente. 

La apariencia juega un papel muy importante en las interrelaciones humanas, y está claramente asociada al éxito profesional y social.

La cirugía plática estética no tiene finalidad curativa y acaba saliéndose del campo de la medicina para entrar en un mundo de vanidad e ilusión. Por ello en nuestro grupo de trabajo tenemos como objetivo contribuir a la reflexión sobre algunos aspectos éticos relacionados con la cirugía estética en la sociedad actual.

Hoy en día podemos ver como la televisión, diarios, revistas y la publicidad exponen cuerpos con medidas biológicamente imposibles, mujeres con pechos excesivamente grandes o cinturas verdaderamente pequeñas, sin embargo estos modelos se han convertido en los patrones de belleza para la sociedad de hoy en día. Producto de esto, las consultas para realizarse cirugías plásticas han tenido un aumento importante en las últimas décadas, ya que a mayor demanda de cirugías menores son los precios para obtener una.

Debido a esta masificación se ha puesto sobre tapete el tema de la salud mental de los pacientes que recurren a estos métodos para sentirse mas bellas(os) y cuales son los criterios del cirujano para realizar una intervención con fines estéticos y no reconstructivos o verdaderamente necesarios.

Ya no es alarmante escuchar en las noticias o leer en los diarios sobre mujeres que han deformado su cuerpo producto de múltiples intervenciones con el fin de verse más bellas o para parecerse a su artista favorito, encontrar pareja, trabajo, etc. este tipo de adicción recibe el nombre de desorden dismórfico corporal, y se caracteriza por una preocupación desmedida por un defecto imaginario de la apariencia física. Debido a estos problemas, hoy en día la sociedad se pregunta qué personas son aptas psicológicamente para realizarse cambios estéticos, por lo tanto la psicología se ve estrechamente ligada a la medicina estética.

Conceptos relacionados:

  • Autoestima:

La vivencia del cuerpo es uno de los elementos más importantes de la estima propia y las personas que nacen o adquieren deformidades suelen tener sentimientos de inseguridad. Pero la valoración del cuerpo propio (que puede medirse con algunos tests) depende, como decía Sartre, de “la mirada del otro” y, en suma, de las exigencias que sobre la apariencia física tienen las distintas culturas.

Hay situaciones que activan la vergüenza del cuerpo propio, como el hablar en público, que produce frecuentemente ansiedades con manifestaciones corporales: torpeza muscular, enrojecimiento, dificultades de voz. En esa situación los demás le pueden escudriñar a uno sin que uno pueda, por el contrario, escudriñar a los demás lo que angustia incluso a los actores muy experimentados.

Tras una intervención de cirugía plástica o tratamiento estético se produce un incremento en la valoración subjetiva de la imagen corporal, un aumento de consciencia de los aspectos relevantes del aspecto físico, un aumento en el mantenimiento de la forma física, los pacientes se centran más en estar en buena forma y se sienten más atractivos físicamente.

Intervención

En primer lugar, debería orientarse a reconstruir el sentido de autoestima de los pacientes descentrándolo de lo corporal exclusivamente.

En segundo lugar debería ayudarles a reevaluar su propia imagen corporal para hacerles conscientes de hasta qué punto puede estar siendo distorsionada por sus propios procesos cognitivos, emocionales y relacionales.

Las diferentes psicoterapias actuales que han demostrado su eficacia ofrecen múltiples herramientas y formas de intervención para conseguir ambas cosas. Por ejemplo, las terapias constructivistas han desarrollado técnicas específicas para reconstruir el sentido del self, tales como las intervenciones en la narrativa del paciente y las provenientes de la terapia de constructos, igualmente, las terapias cognitivas han propuesto desde sus inicios técnicas tales como la reestructuración cognitiva para reevaluar cogniciones distorsionadas y hacerse consciente de tales distorsiones. Ambos enfoques, junto con otros compatibles y complementarios, pueden resultar de gran utilidad en el abordaje terapéutico de tales casos.

Cuándo el uso de la cirugía estética resulta patológico

La apariencia física y la salud mental están estrechamente relacionadas, presentando desde grados leves de malestar psicológico hasta graves trastornos neuróticos, psicóticos y de la personalidad.

A través de diversos estudios se ha constatado la asociación de alteraciones a nivel emocional y mental con la presencia de patologías estéticas.

En la mayoría de los casos es difícil establecer cual de los dos aspectos se instauró inicialmente, si la enfermedad mental o la corporal.

Se ha consignado que el descontento con la imagen corporal genera daños psicológicos tales como:

  • Baja autoestima. Varios estudios confirman que del 25% al 40% de la autoestima está relacionada con la imagen personal negativa o positiva, queriendo decir que si a alguien no le gusta su cuerpo le sería muy difícil gustarle la persona que habite dentro de él.
  • Problemas interpersonales de ansiedad que dificultan la interacción social. Tener una imagen corporal negativa genera temor a las reuniones sociales y a proyectarse ante los demás, la persona tiene vergüenza, y como mecanismo de escape tratará de estar lejos de aquellas situaciones donde pueda estar expuesta su apariencia.
  • Puede influir en las relaciones sexuales. La persona siente que su cuerpo desnudo es feo, que es inaceptable. En un acto que produce ansiedad, causando dificultades sexuales. La persona estará más entregada a mirar cómo se ve su cuerpo, relegando el disfrute de la propia experiencia.
  • Problemas depresivos, que a su vez son los causantes de rechazo a la propia apariencia, creándose pensamientos de desesperanza y de autocrítica.
  • Desórdenes de la alimentación que degeneran en anorexia nerviosa o en la bulimia.

Los especialistas ya hablan de una nueva patología que afecta a un porcentaje importante de la población, sobre todo femenina: la obsesión por la estética. En busca de cuerpos perfectos, y con muchas insatisfacciones a cuestas, algunas personas recurren al cirujano plástico en lugar de al psicólogo.

Motivaciones internas de los pacientes para acudir al cirujano estético

1. Percepciones de imperfecciones en la apariencia física y una búsqueda seria, realista y definida de la corrección de dichas deficiencias.

2. Pacientes emocionalmente estables que están envejeciendo y desean lucir más jóvenes y atractivos

3. Quienes atraviesan por una crisis vital y solicitan la intervención quirúrgica como paliativo agudo (vg. Trámites de divorcio, afrontar el abandono o  muerte de un conyugue, pérdida del trabajo)

4. Desear cambios físicos extremos motivados en expectativas poco realistas acerca de los resultados de la cirugía (pacientes que solicitan altos niveles de corrección anatómica, a pesar de haber padecido un grave accidente o una enfermedad deformante) ó quienes buscan un collage de rasgos anatómicos para ser impresos en su cuerpo.

5. La Preocupación e insatisfacción moderada referente a uno o más aspectos de la apariencia física,( mucho menos severa e incapacitante que en el Trastorno dismórfico corporal) obligan al paciente a visitar al cirujano plástico (Trastorno de la imagen corporal)

6. Preocupación excesiva por algún defecto imaginado del aspecto físico ó al presentar leves anomalías anatómicas. El paciente acude con bastante frecuencia a los cirujanos plásticos y no queda satisfecho con los resultados de las intervenciones que se le realizan, Por lo anterior, suele someterse una y otra vez al mismo tipo de intervención procurando sin éxito mejorar la imagen distorsionada que tienen de sí mismo. (Trastorno dismórfico corporal)

7. La percepción distorsionada del cuerpo y la obsesión por tener una gran musculatura y verse fuerte y robusto. Los pacientes varones solicitan al cirujano plástico que les realice demarcación de los músculos abdominales, ampliación de los pectorales, engrosamiento de las pantorrillas, aumento de glúteos a través del implante de bolsas de silicona en las áreas que se desean aumentar. Lo anterior lo acompañan con rutinas extenuantes de levantamiento de pesas, ingesta de proteínas y anabólicos ( Complejo de Adonis o dismorfia muscular)

8. Experimentar una distorsión perceptiva severa del tamaño corporal e insatisfacción con el cuerpo que llevan a las pacientes a buscar cirugías estéticas generalmente centradas en los senos, muslos y abdomen, siempre asociadas a una conducta alimentaria inadecuada y peligrosa. (Trastornos de la alimentación)

9. presentar una o varias ideas delirantes que hacen referencia a malformaciones o fealdad de alguna parte del cuerpo, en contra de todo lo observable (Trastorno delirante de tipo somático/ paciente psicótico)

10. Presentar una depresión autonómica, según el modelo de Beck en la que priman creencias nucleares de minusvalía, auto reproche, o 6 problemas con el auto concepto ó la auto imagen (Vg.”soy indeseable”, “soy feo” “ no soy atractivo”), o  tener esquemas mal adaptativos tempranos de defectuosidad –vergüenza o indeseabilidad social (Episodios depresivos)

11. Que la búsqueda de la corrección de tipo estético obedezca a las manifestaciones clínicas de trastornos de personalidad: esquizoide, paranoide, histriónico, por dependencia, o limítrofe.  (Trastornos de personalidad)

12. Presentar un trastorno de la identidad sexual en la que se desea una cirugía para modificar físicamente los rasgos sexuales y de esta manera parecerse al otro sexo. En el caso del trastorno de identificación sexual no especificado hay una preocupación persistente por la castración o penectomía, pero sin deseo de adquirir características sexuales del otro sexo. (Transexualismo)

Por lo general, los cirujanos estéticos consideran que algunos pacientes con motivaciones internas para someterse a una cirugía estética (los dos primeros grupos mencionados), resultan ser buenos candidatos para ella, sobre todo si tienen las siguientes características:

• Acuden con expectativas realistas acerca de los resultados que obtendrán

• Definen el problema estético que les aqueja con claridad y serenidad

 • Si se trata de personas jóvenes; tienen claridad suficiente acerca de los motivos internos para realizarse las intervenciones y tener suficiente dialogo con sus padres y acudientes para descartar presiones externas ó desinformación.

• Tienen un buen equilibrio emocional, autoestima apropiada y en el momento de la consulta no presentan síntomas agudos de 7 trastornos psiquiátricos (trastornos de la conducta alimentaria, trastorno dismórfico corporal, cuadros de manía, episodios psicóticos, depresión mayor, trastorno obsesivo compulsivo o trastornos de personalidad)

Tratamiento

Otro tratamiento a veces utilizado son los inhibidores de la recaptación de la serotonina, son una clase de medicamentos antidepresivos utilizados en el tratamiento de la depresión y otros trastornos del estado de ánimo pero también utilizado para tratar conductas adictivas, TOC o TDAH.

En general, aumentan los niveles de serotonina y noradrenalina cerebrales. La serotonina controla el estado de ánimo y está asociada al sueño y la vigilia, la conducta sexual, conducta suicida y estados alucinatorios provocados por drogas. También interviene en la percepción del dolor, en la temperatura corporal, la actividad hormonal y la tensión arterial, así como en trastornos gastrointestinales y cardiovasculares.

La noradrenalina es la hormona del estrés y afecta regiones del cerebro que controlan la atención y las acciones de respuesta. Junto con la adrenalina, la noradrenalina interviene en la respuesta a la lucha y la huida, aumentando la frecuencia cardíaca, la glucosa y el flujo sanguíneo hacia los músculos.

El tratamiento farmacológico, aunque disminuye los síntomas fisiológicos y la impulsividad así como los pensamientos obsesivos, da como resultado muchas recaídas cuando se retira la medicación a los pacientes. Por lo tanto es más eficaz el tratamiento psicosocial por ser más efectiva a largo plazo.

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