Terapia psicol√≥gica para ni√Īos

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La psicolog√≠a infanto-juvenil es un √°rea de la psicolog√≠a que se encarga del estudio y tratamientos de ni√Īos. Esta es la fase en la que se da el desarrollo no solo f√≠sico, sino tambi√©n psicol√≥gico de la persona, por lo que resulta fundamental entender bien y saber tratar espec√≠ficamente con pacientes que se encuentren en estos rangos de edad, de ah√≠ su importancia y su especificidad. El objeto de estudio de este campo ser√°, como hemos dicho, el ni√Īo en el contexto de su desarrollo integral, en todos sus elementos: F√≠sico, cognitivo, motor, perceptivo, emocional y social. 

Un problema mental o emocional en la infancia puede tener consecuencias graves en la adolescencia y adultez. Por eso es de suma importancia el abordar estos problemas lo antes posible y recibir terapia adecuada para solucionarlos.

La terapia infantojuvenil, por las caracter√≠sticas propias de los ni√Īos y adolescentes,  posee una serie de particularidades que, adem√°s, conllevan un tipo de habilidades espec√≠ficas por parte del psic√≥logo. La principal de estas particularidades es el saber adaptarse a la edad del ni√Īo y, sobretodo, saber adaptar el lenguaje que se utiliza tanto para entenderle y preguntarle por c√≥mo est√° o qu√© le pasa como para hacerle entender adecuadamente c√≥mo vamos a ayudarle y a trav√©s de qu√© medios, de forma que pueda comprenderlo.

Factores que influyen la terapia psicol√≥gica con ni√Īos:

  • El nivel de desarrollo del ni√Īo.
  • La autonom√≠a del ni√Īo y dificultades para entender y expresarse adecuadamente.
  • Dependencia de los adultos y vulnerabilidad al contexto familiar y otros factores externos. 
  • Influencia y participaci√≥n de diversas personas en el diagn√≥stico y tratamiento como padres, profesores, abuelos‚Ķ
  • Necesidad de instrumentos de evaluaci√≥n espec√≠ficos.

Consentimiento de los padres en la terapia psicol√≥gica con menores:

El psic√≥logo infantil, eval√ļa e interviene en todos aquellos aspectos que puedan estar interfiriendo en el adecuado ajuste del ni√Īo o adolescente a su medio. Como se trata de una intervenci√≥n a menores de edad, se requiere de un consentimiento informado por parte de los dos progenitores. Sobre este punto es importante destacar que siempre ser√° necesario que ambos progenitores consientan que el ni√Īo acuda a terapia mientras tengan la patria potestad sobre el menor, de manera que en casos de divorcios o separaciones ser√° necesario que los dos padres lo autoricen. En los casos en los que se den conflictos para llegar a un acuerdo podr√≠a intentar iniciarse un proceso de mediaci√≥n familiar que busque solucionar el conflicto. De no poder llegarse a un acuerdo, la parte que quiere llevar al menor a terapia podr√° solicitar una autorizaci√≥n judicial, en la que un juez conceder√° o no dicha autorizaci√≥n, que sustituir√≠a a la del progenitor que se opone, de forma que el menor podr√≠a acudir a terapia psicol√≥gica.

El psic√≥logo infanto-juvenil, por tanto, y seg√ļn lo estipulado en el C√≥digo Deontol√≥gico del Psic√≥logo, no deber√° establecer un proceso de tratamiento o terapia psicol√≥gica a un menor sin haber informado ni contar con el consentimiento de ambos padres, o bien por petici√≥n del juez.

La importancia del contexto familiar

Los ni√Īos no suelen ser los demandantes de la terapia, puesto que no son conscientes del problema o, en muchos casos, para ellos no hay ning√ļn problema. Generalmente, son los adultos quienes consideran la necesidad de que sus hijos acudan al psic√≥logo, ya sea porque son comportamientos molestos para ellos mismos o para la vida familiar, porque aprecian que algo causa sufrimiento en el ni√Īo o porque crean que pueda suponer un problema en el futuro.

Los padres o cuidadores del ni√Īo tienen un papel fundamental como ¬ęagentes del cambio¬Ľ. Probablemente hayan contribuido al inicio y/o mantenimiento del problema, sin ser conscientes de ello. Y adem√°s puede que el problema est√© muy relacionado con situaciones espec√≠ficas de su interacci√≥n. Implicar a los adultos responsables ser√° fundamental para garantizar el √©xito de la terapia, bien sea cambiando aspectos fundamentales de su comportamiento o como supervisores de los cambios que se promueven durante el proceso de la terapia infantojuvenil. En este sentido se puede hablar de los padres como ‚Äúcoterapeutas‚ÄĚ ya que ser√°n en la mayor√≠a de ocasiones los encargados de poner en pr√°ctica o supervisar que las pautas establecidas por el psic√≥logo durante el tratamiento se cumplan.

Es especialmente importante tener en cuenta que quienes deciden llevar al menor a terapia son los padres, y tambi√©n son ellos los que deciden eventualmente si consideran oportuno dejar la terapia o cambiar de psic√≥logo, es por esto que resulta fundamental fomentar la participaci√≥n de ambos padres en la medida de lo posible y proporcionarles la informaci√≥n necesaria para que comprendan y valoren todo el proceso terap√©utico a fin de que todo resulte en lo m√°s beneficioso para el ni√Īo.

Modalidades de terapia infantil:

Los tratamientos de terapia infanto-juvenil consisten principalmente en la aplicación de las técnicas de modificación de conducta y técnicas cognitivo conductuales adecuadas para cada caso.

Proporcionamos informaci√≥n y herramientas que ser√°n aplicadas tambi√©n por los padres, bajo la supervisi√≥n del psic√≥logo con el objetivo de que los padres adquieran las habilidades de control y modificaci√≥n de la conducta del ni√Īo.

Para modificar la conducta de nuestros hijos hay que tener en cuenta que se ha de ser consistente en la aplicaci√≥n de las normas asignadas. Es decir, independientemente del lugar y del ambiente, se ha de responder del mismo modo a la conducta del ni√Īo y respondiendo los padres a esta conducta de la forma m√°s similar posible.

Lo idóneo para poder manejar estas situaciones es llevar una planificación previa para que en caso de que suceda, haya una anticipación a la conducta disruptiva y se sepa enfrentarla.

Previamente, antes de ejecutarlo, hay que hacer una lista de las conductas problema y  aplicarlas al ni√Īo. Es recomendable que cuando el ni√Īo cumpla con las normas aplique el elogio y refuerzo continuo.

Dentro de las causas m√°s comunes por las que los padres deciden llevar a los ni√Īos a terapia infanto-juvenil se encuentran los problemas de conducta, en el mayor porcentaje de los casos, as√≠ como los problemas en el aprendizaje y la ansiedad infantil. Pero se pueden dar muchas otras razones, como los siguientes:

El proceso de la terapia infantil:

En primer lugar, la primera sesi√≥n por lo general suele ser una entrevista con los padres en ausencia del ni√Īo, en las cual los padres hablar√°n con el psic√≥logo acerca de sus preocupaciones y del motivo de su consulta, recabando toda la informaci√≥n que se considere relevante acerca del contexto del ni√Īo, los antecedentes, desde cu√°ndo existe el problema, etc. Es decir, en esta entrevista se proporcionar√°n todos los datos posibles para conocer el problema y contextualizarlo, a fin de determinar la manera m√°s apropiada de intervenci√≥n.

En segundo lugar se proceder√° a la entrevista y evaluaci√≥n del ni√Īo a trav√©s de los instrumentos que se requieran convenientes y la observaci√≥n del ni√Īo en su entorno natural. Es frecuente que en algunos casos el psic√≥logo pueda pedir tambi√©n informaci√≥n a los profesores del ni√Īo. En este momento la evaluaci√≥n se centrar√° en el menor, su percepci√≥n del problema y el entorno, las relaciones que tiene y su influencia.

Una vez establecido el diagn√≥stico, la siguiente fase es el tratamiento espec√≠fico del menor considerando todo lo visto con anterioridad. Para un tratamiento eficaz hay que tener en cuenta m√ļltiples factores, uno de los esenciales es la edad del ni√Īo:

En el caso de ni√Īos muy peque√Īos el tratamiento ser√° por lo general a trav√©s de los padres a los que se les ense√Īara las t√©cnicas de cambio de conducta necesarias para tratar el problema, se usar√°n juegos y t√©cnicas proyectivas como el test Casa-√Ārbol-Persona.

Con ni√Īos en edad escolar la intervenci√≥n puede alternarse entre ayudar a los padres y ense√Īarles los procedimientos necesarios para solucionar el problema y la intervenci√≥n con el ni√Īo, para la que ser√° fundamental el establecer una buena relaci√≥n con este a trav√©s de juegos, dibujos, representaciones, etc. que permitan al ni√Īo expresarse. Es en este tipo de terapias que se suele pedir la participaci√≥n de profesores y otros familiares relevantes para el ni√Īo como son los abuelos, dado que nos permite abordar el tratamiento del ni√Īo desde todos los √°mbitos relevantes de su vida.

Por √ļltimo, en la terapia con adolescentes se asume que el menor ya tiene madurez suficiente como para centrar la intervenci√≥n en √©l y no tanto en los padres. Un aspecto fundamental en estos casos es la confianza y el saber manejar adecuadamente el secreto profesional, ya que si bien el psic√≥logo puede y debe informar a los padres de lo que ocurre en terapia, esto mismo podr√≠a afectar negativamente en el v√≠nculo terap√©utico. Se le ofrece al adolescente un espacio en el que no ser√° juzgado y en el que pueda exponer todas sus inquietudes y problemas en esta etapa de cambios. Por supuesto los padres tambi√©n ser√°n relevantes en todo el proceso ya que se escuchar√° su punto de vista y sus preocupaciones, participando activamente en el proceso terap√©utico.

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