Hay días en los que nos sale todo mal. Perdemos el bus, se nos cae el café encima, nos tropezamos en las escaleras… Podemos tener un mal día, que nos haga estar irritables y reaccionemos mal a todo lo que nos pase. Que nos haga estar de mal humor.
Hay personas que están siempre de mal humor, otras que solo en ciertos momentos, otras casi nunca. Sea quien sea, todos tenemos nuestras maneras de manejarlo. Es por ello por lo que en este artículo hablaremos sobre qué es el mal humor, cómo afecta a nuestro día a día y cómo manejarlo.
¿Qué es el mal humor?
El mal humor es un conjunto de sensaciones negativas temporales compuesto por un enfado leve, irritabilidad y molestia. Es un estado que afecta a la forma que tenemos de vivir las experiencias a lo largo del día.
El mal humor está caracterizado por:
Irritabilidad
La persona se molesta con facilidad ante pequeñas cosas o situaciones del día a día. Por ejemplo, comentarios sin importancia, ruidos débiles o acciones de otras personas acaban provocando enfado y molestia.
Impaciencia
Hay poca tolerancia a la espera, a los errores ajenos o a los contratiempos que puedan ir saliendo.
Respuestas verbales bruscas
El lenguaje de las personas con mal humor suele ser cortante, sarcástico y poco amable. Aunque la intención no sea herir, se suele ofender a otras personas.
Actitud pesimista
Las personas con mal humor suelen centrarse en los aspectos negativos de las situaciones que viven. Minimizan lo positivo y tienen alterada la percepción general de la realidad.
Poca tolerancia a la frustración
Estas personas suelen tener muy poca tolerancia a situaciones frustrantes, por lo que les provocará enfado y molestia cualquier pequeño obstáculo o dificultad.
Disminución de la empatía
Las personas con mal humor se muestran menos comprensivas con los sentimientos y los problemas de los demás mientras están de mal humor.
Cambios en el comportamiento
Cuando se está de mal humor, se vuelven frecuentes la tensión muscular y gestos que muestren fastidio, como fruncir el ceño, suspirar repetidamente o realizar movimientos bruscos.
Carácter temporal
Normalmente, el mal humor es un estado temporal que puede ser provocado por una gran variedad de causas. Cuando desaparecen estas causas o con el tiempo se acaba pasando.
Causas del mal humor
Las causas del mal humor dependen mucho de la persona, ya que no todas las cosas nos afectan a todos de la misma manera. Aun así, hay muchas causas que coinciden para la mayoría de gente. Aquí tienes una lista.
Causas físicas
- Falta de sueño: cuando el cuerpo no ha descansado adecuadamente, suele disminuir la paciencia y el autocontrol.
- Hambre: si ha habido una mala alimentación, ya sea por falta de nutrientes o de energía, el estado de ánimo se ve afectado.
- Dolor: si se padece de enfermedades que ocasionan malestar constante, así como también de molestias físicas como dolor muscular, de estómago o de cabeza.
- Alteraciones hormonales: las variaciones en las hormonas pueden tener un efecto sobre el estado de ánimo del individuo, incrementando su irritabilidad.
- Sedentarismo: el no realizar actividad física puede contribuir a la tensión y al mal humor.
Causas emocionales
- Estrés: la acumulación de preocupaciones puede provocar tensión emocional, la cual afecta al estado de ánimo.
- Ansiedad: el nerviosismo o la preocupación por la incertidumbre provocan un aumento de la irritabilidad.
- Frustración: no lograr lo que se propone o encontrarse con muchos obstáculos para conseguirlo produce desánimo y mal humor.
- Baja autoestima: la inseguridad provocada por la baja autoestima hace que aumente la sensibilidad a las críticas o a los errores, pudiendo responder con mal humor.
- Represión de emociones: no dejar salir emociones provoca una tensión que se puede manifestar como irritabilidad y mal humor.
Causas situacionales
- Conflictos interpersonales: las disputas con otros, especialmente si son personas cercanas, impactan bastante en el ánimo y pueden causar un humor desagradable.
- Ambientes incómodos: con mucho ruido, que haga frío, calor, que esté desordenado. Todo esto son condiciones que pueden provocar mal humor.
- Presión laboral o académica: tener plazos de entrega muy ajustados o un exceso de responsabilidades provoca una tensión que se puede manifestar como mal humor.
- Monotonía: seguir rutinas muy repetitivas y con pocos cambios o estímulos novedosos puede generar aburrimiento y frustración, que puede acabar en mal humor.
- Contratiempos: Si surgen muchos imprevistos en una tarea, se puede generar ansiedad y frustración, que pueden llevar al mal humor.
Estrategias para manejar el mal humor
Hemos visto muchas de las causas de la aparición del mal humor. Ahora que tenemos este conocimiento, podemos intentar hacer algo al respecto para manejar el mal humor. Aquí tienes una serie de estrategias que puedes poner en práctica:
Estrategias físicas
- Cuidar la higiene del sueño: conseguir conciliar mejor el sueño evitando el uso de pantallas o de luces frías, el consumo de cafeína o la realización de actividades que activen el cuerpo justo antes de dormir.
- Equilibrar la alimentación: asegurarse de que se están consumiendo todos los nutrientes necesarios y de que se consume lo suficiente para mantener la energía a lo largo del día.
- Hacer actividad física: paseos, ejercicios o estiramiento. De esta manera se libera la tensión y se promueve la mejora del ánimo.
- Hacer ejercicios de relajación: como ejercicios de respiración o de meditación. Esto sirve para calmar el cuerpo, aliviando tensiones y mejorando el estado de ánimo.
Estrategias emocionales
- Reconocer el mal humor: en caso de que no se haya aceptado, reconocer que se tiene mal humor puede ser el primer paso para aprender a manejarlo.
- Expresar adecuadamente las emociones: practicar la expresión de las emociones con amigos o familiares de confianza para conseguir expresarlas sin ser cortante ni ofender a nadie.
- Cambiar el enfoque: intentar ver el lado positivo de las cosas, recordar las buenas acciones que se han hecho.
Estrategias cognitivas
- Identificar los pensamientos negativos: para cuestionarlos, viéndolos como ideas exageradas o pesimistas.
- Hacer pausas: antes de reaccionar impulsivamente, intentar hacer una pausa para reflexionar sobre la situación y sobre la mejor manera de responder.
- Buscar soluciones: cuando aparecen contratiempos, no quejarse automáticamente ni verlo desde una perspectiva pesimista, sino centrarse en encontrar una solución.
Estrategias situacionales
- Modificar el entorno: apagar o alejar las fuentes de ruido molesto, cambiar la temperatura del termostato o llevar varias capas de ropa para regularlas uno mismo y ordenar el espacio que se esté ocupando.
- Organizar el tiempo de las tareas: llevar una buena organización hace que el estrés y la frustración disminuya.
- Alejarse temporalmente del estímulo: en caso de que haya un estímulo que provoque mal humor, se puede tomar distancia y trabajar en reducir la frustración y la irritabilidad con ejercicios de relajación, para luego volver al espacio de trabajo.
Estrategias sociales
- Comunicar de manera asertiva: expresar las molestias que se experimentan sin usar un tono agresivo ni imponente, simplemente priorizando la comunicación y la transmisión de necesidades.
- Pedir ayuda: acudir a amigos o familiares puede aliviar los sentimientos negativos provocados por el mal humor y pueden ayudar en los intentos de disminuirlo.
- Evitar discusiones estando de mal humor: si se está de mal humor, enzarzarse en una discusión puede ser más frustrante que de normal y puede aumentar mucho el mal humor. Por eso ayuda ser consciente de esto y aplazar las discusiones para cuando se pase el mal humor.
Errores al manejar el mal humor
Hay maneras de afrontar el mal humor que pueden empeorar el malestar. Algunas de ellas son:
- Ignorar el mal humor. Si se finge que no pasa nada se evita abordar la causa del mal humor, lo que lo mantiene en el tiempo.
- Reaccionar impulsivamente. Hablar o discutir sin pensar antes lo que se quiere decir puede provocar o agravar discusiones.
- Descargar el mal humor en otros. Desahogarse agresivamente con personas que no tienen nada que ver con los problemas que se tienen.
- Reprimir las emociones. Guardar lo que se está sintiendo durante mucho tiempo puede aumentar la tensión y el malestar.
- Generalizar los problemas. Si algo que sale mal se considera como que todo sale mal o se exagera, se promueven los pensamientos negativos y se intensifican el enfado y la frustración.
- Buscar culpables. Cuando algo sale mal, si se centran los esfuerzos en buscar un culpable en vez de una solución nunca se acaba resolviendo el problema.
- Aislarse. Evitar el contacto social con los círculos cercanos de manera prolongada puede aumentar el malestar.
- Descuidar las necesidades básicas. Como el descanso, la alimentación o el autocuidado, necesidades que afectan al mal humor.
- Esperar a que desaparezca solo. Aunque sea un estado temporal, esperar a que pase con el tiempo cada vez que se tenga mal humor evita resolver el problema de raíz y puede hacer que este estado se vuelva recurrente.
Saber esta información puede ser útil para descubrir si estás haciendo alguna de estas cosas e intentar cambiarlas por una estrategia sana para manejar el mal humor.
Conclusión
El mal humor es algo común, es un estado con el que nos encontramos cuando las cosas no salen como queremos, cuando nos frustramos o cuando nos sentimos especialmente molestos. Estar malhumorado no es algo malo, pero si puede generar reacciones malas, que perjudiquen a los demás o las relaciones que se tienen con otras personas.
Es por eso por lo que es importante conocer formas de lidiar con el mal humor de una manera saludable. De esta manera, podemos comunicar cómo nos sentimos sin hacer daño a nadie y podemos intentar buscar alguna manera para gestionarlo, ya sea disminuyendo los sentimientos negativos o eliminándolos.
El humor es una cosa cambiante, algunos días es bueno, otros días es malo y siempre pasa por estados pasajeros. Aprender a vivir con esos cambios y a manejar cada estado nos acerca a un mayor nivel de bienestar y comodidad con nosotros mismos.