Fases del desamor 

Fases del desamor 

Cuando se rompe una relación, sobre todo si es de pareja, se vive como un cambio muy brusco. Esto afecta al estado emocional, a los pensamientos y a los comportamientos del día a día de la persona que lo sufre.  

Y es que, si no lo hemos vivido nosotros mismos, seguro que conocemos a alguien que sí lo haya hecho. Sabemos que implica una gran carga de sentimientos negativos difíciles de gestionar, los cuales necesitan de mucho para comprenderlos y asimilar el cambio. Esto, generalmente, lo provoca el desamor. En este artículo, hablaremos de lo que es, sus características, sus fases y de cómo afrontarlo. 

¿Qué es el desamor? 

Para empezar, vamos a definir a qué nos referimos con desamor. El desamor es un proceso emocional que ocurre cuando un vínculo emocional, ya sea de pareja o de amistad, se debilita notablemente o de corta. Este gran cambio en el vínculo emocional genera un estado similar al duelo que provocan otras pérdidas significativas.  

Esta ruptura o gran cambio de un vínculo de apego no es un proceso lineal, no todos lo experimentan de la misma manera ni pasan el mismo tiempo en las distintas fases que lo componen. Las diferencias no solo dependen de la persona, sino del tipo de vínculo que se ha roto.  

Es importante que no confundamos el desamor con el duelo. El desamor es ese cambio en el vínculo, esa reducción o desaparición de los sentimientos afectivos. El duelo comprende los sentimientos negativos provocados por el desamor, como la tristeza, la ira, el dolor… Podemos entender el desamor como la causa y el duelo como la consecuencia, aunque no todas las personas viven un duelo después de experimentar el desamor. 

Causas del desamor 

El desamor no aparece de repente. Normalmente, se produce como consecuencia de un proceso gradual en el que la relación se ve dañada por factores individuales, relacionales o situacionales que deterioran el vínculo emocional. Las razones más frecuentes de la falta de amor son las siguientes: 

  • La fatiga emocional. La relación se desgasta gradualmente debido a la acumulación de rencores, tensiones no resueltas, discusiones o comportamientos tóxicos. 
  • Problemas de comunicación. La falta de un canal de comunicación abierto y activo disminuye la conexión, aumenta la distancia y va debilitando el vínculo. 
  • Cambios personales. Sobre todo en las relaciones largas, las personas pueden experimentar cambios muy grandes en su persona. Ya sea por experiencias o crisis que hayan vivido, por crecimiento personal o por madurez, los valores, pensamientos y gustos de las personas acaban cambiando y esto puede hacer incompatible el vínculo emocional. 
  • Pérdida de reciprocidad. A veces una parte del vínculo deja de invertir los mismos recursos que la otra en la parte afectiva, la sentimental o simplemente en lo referente a la prioridad de la relación. Esto puede llevar a un sentimiento de desconexión o de falta de compromiso que puede acabar provocando desamor. 
  • Rutina excesiva. Cuando la rutina se vuelve monótona, siempre se hacen los mismos planes y no se busca la novedad en las emociones o las acciones, el interés acaba disminuyendo y el vínculo se vuelve “plano”, repetitivo y aburrido.  
  • Cambio en la idealización inicial. Las relaciones evolucionan y los sentimientos que se tienen por el otro no son los mismos al principio de la relación que tres meses o un año más tarde. Si esta evolución se aborda desde un punto de vista negativo, deseando volver a como estaban al principio, se puede acabar experimentando desamor. 
  • Eventos traumáticos. El desamor puede surgir de situaciones concretas que afectan a la visión de la relación, como infidelidades, mentiras, abandono, estrés crónico o experiencias de crisis. 
  • Falta de proyectos compartidos. Si una relación no cuenta con una visión a futuro suele ser una relación que carece de sentido. No compartir un proyecto de vida en la relación suele provocar el aumento de desamor. 

Factores que afectan el duelo emocional 

Como hemos dicho, el desamor, generalmente, acaba provocando la ruptura de un vínculo y su consecuente duelo emocional. No todos acaban experimentando ese duelo, ya que depende mucho de la persona y del tipo de relación. Así que es interesante analizar qué factores afectan el proceso de duelo tras la ruptura de un vínculo emocional. Estos son: 

Intensidad del apego emocional 

Si la relación es profunda y significativa, tiene una fuerte conexión emocional, integra la vida de ambas partes en muchos ámbitos y cuenta con expectativas compartidas en el futuro, podemos decir que es una relación intensa. La ruptura de relaciones intensas tiene alta probabilidad de causar un duelo intenso.  

Dependencia emocional 

Si una parte de la relación ha acabado entregando su identidad, su autoestima y sus necesidades a la relación, de manera que solo pueden ser plenas si la relación es plena, puede acabar viviendo un gran duelo en caso de que se rompa el vínculo. 

Desequilibro en la ruptura 

Se experimentará un duelo más intenso si la ruptura es indeseada, inesperada, incomprendida o vivida como algo injusto.  

Duración de la relación 

Cuanto más tiempo se haya pasado en la relación, compartiendo experiencias, expectativas, proyectos o rutinas, más intenso será el duelo en caso de ruptura.  

Expectativas a futuro 

Si se crean muchas expectativas respecto a la vida que va a llevar la relación en el futuro, planteando proyectos e imaginando su vida en unos años, el duelo será muy intenso. Al final, la ruptura no solo implica alejarse de esa persona, sino renunciar a todos los planes que puedes haber acordado o imaginado y eso es algo que acrecienta el duelo. 

Estilo de apego 

El estilo de apego que se tenga afecta al tipo de duelo que se experimentará en caso de ruptura. Las personas con apego ansioso suelen experimentar un duelo más prolongado, intenso y con ansiedad. Las personas con apego evitativo suelen experimentar un duelo más disimulado y postergado. Y las personas con apego seguro suelen vivir un duelo adaptativo y progresivo. 

Apoyo social 

Tener una red de apoyo y que esta esté disponible para ti puede afectar a la intensidad del duelo. 

Autoestima 

La ruptura puede provocar o aumentar la inseguridad, el miedo al rechazo, los sentimientos de insuficiencia y más elementos que reflejan la autoestima. Tener una autoestima baja puede hacer que el duelo se viva peor, de una manera más intensa. 

Ambigüedad 

Cuando los motivos de la ruptura no se entienden, no son claros y no se da un cierre emocional a la relación, el duelo tiende a prolongarse y a ser más intenso, ya que las dudas fomentan la rumiación y el dolor. 

Experiencias previas 

La ruptura puede reabrir heridas del pasado causadas por rupturas complicadas, abandonos tempranos, relaciones traumáticas o pérdidas de familiares. Estas experiencias pueden agravar la experiencia del duelo en caso de ruptura.  

Causa de la ruptura 

El motivo por el que se cortó la relación también afecta a la intensidad del duelo. Si la relación se terminó a causa de una infidelidad, de mentiras o de conflictos intensos el duelo será mucho más intenso que si es por alguna incompatibilidad o por acuerdo mutuo. 

Fases del desamor 

Aunque no se vivan de manera lineal, el desamor tiene unas fases comunes en casi todos los casos.  

  • Fase de duda: La persona experimenta pequeñas señales de desconexión, como pérdida del entusiasmo o cuestionamiento de la relación. Empieza a sentir una especie de malestar, algo difuso, acompañado de una sensación de que “algo no encaja”. Suele ser un cambio sutil en el vínculo. 
  • Fase de distanciamiento emocional: El afecto en la relación empieza a disminuir más notablemente. Hay menos ganas de pasar tiempo juntos, menos intimidad y menos muestras de cariño. Esta fase también se puede vivir de una forma más encubierta, de manera que desde fuera la relación sigue funcionando.. 
  • Fase de conflicto interno: Es cuando empiezan los sentimientos contradictorios. Por una parte, se nota que el amor o el enamoramiento ya no está ahí, y por otra, se quiere conservar la relación ya sea por costumbre o por compromiso. Esto acaba provocando culpa, miedo a herir a la otra persona, sensación de vacío… 
  • Fase de toma de conciencia: Se admite que los sentimientos en la relación han variado.  Esto puede suceder de manera repentina o progresiva y a menudo va acompañado de la aceptación del desamor, de una comprensión acerca de que la atracción ha desaparecido o de un reconocimiento de que la relación ya no satisface las necesidades emocionales. 
  • Fase de decisión: La persona se prepara internamente y toma una decisión sobre la relación. Se evalúa la posibilidad de expresar el desamor, tener en cuenta la ruptura del vínculo o acordar modificaciones en la relación. Esta etapa a menudo viene con ansiedad ante la respuesta del otro, temor al cambio y dudas sobre la relación. 
  • Fase de desapego definitivo: Interrupción del vínculo afectivo. No existe el deseo de volver, se deja de considerar la relación como una fuente de bienestar y la persona termina sintiéndose aliviada por esa decisión.  Esta etapa es una suerte de cierre emocional interno, aunque la relación todavía no haya terminado.  
  • Fase de reconstrucción: Cuando se corta la relación, el individuo reorganiza sus emociones. Recupera intereses personales, vuelve a definir su identidad fuera del vínculo, vive una estabilidad emocional y tiene la posibilidad de abrirse a nuevos vínculos o experiencias. Esta etapa sería la conclusión del proceso de desamor. 

¿Cómo afrontar el desamor? 

Aquí tienes algunos consejos para afrontar el desamor en una relación: 

Entiende qué significa el desamor 

Que haya desamor no significa que la relación esté destinada a terminar. Significa que hay necesidades que no se están cumpliendo y eso se puede hablar con la pareja para intentar gestionarlo. 

Habla con honestidad 

Pregúntate qué es lo que ha cambiado, qué necesitas para sentirte mejor y si estás dispuesto a intentarlo. También háblalo con tu pareja para comunicarle tus sentimientos, pensamientos y decisiones respecto a este tema para poder trabajarlo entre los dos. 

Explora qué se puede cambiar 

Intenta determinar, junto a tu pareja, qué tipo de necesidades no se están cumpliendo y si se puede hacer algo para arreglarlo.  

Resuelve conflictos pendientes 

A veces el desamor está causado por resentimientos, discusiones, sentimiento de abandono, esfuerzos desequilibrados… Reflexionar sobre ello e intentar resolverlo puede hacer disminuir el desamor. 

Acepta la pérdida 

En caso de que decidas romper el vínculo, ya sea por falta de interés o por no querer reconstruir la relación, no te lo tomes como un fracaso, sino como un cierre emocional. 

En caso de que sientas que no tienes manera de gestionar el desamor y que interfiere en tu vida significativamente, no dudes en acudir a un profesional. 

Conclusión 

Sentir cómo se va perdiendo el interés y el afecto en un vínculo es un sentimiento que provoca mucha ansiedad e inseguridad. El desamor es un antecedente al cambio y el cambio da miedo.  Por eso es importante tener claro qué herramientas tenemos para afrontarlo.  

Una relación es de dos personas, y tener este sentimiento no tiene por qué dañar de más a ninguna de las dos. Teniendo una buena comunicación y comprensión de uno mimos y de la otra persona se puede gestionar el desamor acordando una serie de cambios o valorando la ruptura de la relación. Al final, es un proceso gradual y da a conocer señales a las que se puede reaccionar.