Anhedonia: no siento nada 

Anhedonia: no siento nada

Hay veces que realizamos actividades que antes disfrutábamos, como dar un paseo, ver una serie, pintar, hacer deporte… pero ya no sentimos lo mismo cuando las hacemos. No nos provoca la misma reacción, no nos da el placer que hacía antes.  

Esto no suele pasar mucho en momentos de alto estrés o en los que estamos gestionando situaciones difíciles y se llama anhedonia. En este artículo hablaremos de qué es esta falta de placer, qué la provoca y cómo gestionarla. 

¿Qué es la anhedonia? 

La anhedonia es la incapacidad de sentir placer, disfrute o interés por actividades, experiencias o relaciones con las que antes sí se sentían. Se siente que nada despierta interés en la persona cuando debería hacerlo, que las actividades se hacen como en automático, que no hay ilusión por el futuro, que sentir alegría o satisfacción se ha vuelto muy difícil y que hay un vacío emocional en el interior. 

Hay distintos tipos de anhedonia: 

  • Anhedonia anticipatoria: no hay expectativa de placer. No se espera experimentar disfrute realizando una actividad que está por venir. Al final se acaba teniendo cada vez más dificultades para empezar ese tipo de actividad. 
  • Anhedonia consumatoria: dificultad para sentir placer en el momento presente. La actividad se realiza en modo automático, sin interés y sin disfrutar el proceso.  
  • Anhedonia social: hay una reducción o desaparición del placer en las relaciones sociales que antes sí provocaban placer. Las conversaciones, antes agradables, ahora resultan neutras o se sienten vacías. La conexión emocional se siente más débil y la persona se vuelve indiferente ante las relaciones que tiene. 
  • Anhedonia física: disminución o desaparición del placer sensorial al tocar, oler, saborear, ver u oír algo. Se deja de sentir placer por ver películas, comer platos o escuchar canciones que antes se disfrutaban. 
  • Anhedonia sexual: reducción o incapacidad de sentir interés o placer por tener relaciones sexuales cuando antes sí se disfrutaban. 

Estos tipos no son excluyentes. Una persona con anhedonia puede llegar a sentirla en todas las situaciones expresadas anteriormente.  

¿Por qué aparece la anhedonia? 

La anhedonia puede surgir debido a una gran variedad de causas. Estas se pueden clasificar en:  

Causas psicológicas 

  • Depresión mayor o distimia: la anhedonia es un síntoma característico de estos trastornos. 
  • Ansiedad crónica: el estrés prolongado puede alterar el sistema de recompensa, uno de los posibles orígenes de la anhedonia. 
  • Trauma: como mecanismo de protección ante un trauma, el cerebro puede desconectar las emociones, dejando de sentir placer. 
  • Burnout: el desgaste en el contexto laboral o de cuidado prolongado puede provocar anhedonia. 
  • Duelo: es común que durante un proceso de duelo se dejen de hacer actividades debido a una pérdida de interés o a una ausencia de placer al realizarlas. 
  • Trastornos psicóticos o del espectro esquizofrénico: dentro de los síntomas negativos que estos provocan, está la reducción o ausencia de placer. 

Causas psicobiológicas 

  • Alteraciones en el sistema dopaminérgico: este sistema contribuye al sistema de recompensa, además de que regula el placer y la motivación. 
  • Neuroinflamación: hay ciertos trastornos neurológicos que pueden causar una respuesta inflamatoria del sistema nervioso central, la cual puede provocar anhedonia. 
  • Disfunción de los circuitos cerebrales del placer: como el estriado, la amígdala o la corteza prefrontal.  
  • Desequilibrios neuroquímicos: las alteraciones en los niveles de serotonina, norepinefrina u otros neurotransmisores pueden influir en la aparición de la anhedonia. 

Causas médicas y farmacológicas 

  • Enfermedades crónicas: como dolor crónico, fatiga o alguna enfermedad neurológica. Con el paso del tiempo, se acaba dejando de disfrutar de las actividades. 
  • Trastornos hormonales: como el hipotiroidismo o una disfunción tiroidea. 
  • Efectos secundarios de fármacos: como de antidepresivos, de antipsicóticos o de sedantes. 

Causas relacionadas con el consumo de sustancias 

  • Consumo de drogas que alteran el sistema de recompensa: como el cannabis, el alcohol, estimulantes u opioides. 
  • Síndrome de abstinencia: tras suspender el consumo de la sustancia, se pierde el placer por realizar actividades que no sean consumir. 

Causas contextuales 

  • Experiencia prolongada de fracaso 
  • Aislamiento social prolongado 
  • Falta de apoyo en momentos complicados 
  • Entornos altamente estresantes o desmotivantes 

¿Qué no es la anhedonia? 

La anhedonia se puede confundir con otros síntomas como la abulia o la apatía. Aquí te explicamos las diferencias. 

  • La anhedonia hacer referencia a la reducción o ausencia de placer al hacer actividades que antes sí se disfrutaban. 
  • La abulia hace referencia a la reducción o ausencia de voluntad de empezar actividades diarias que antes se realizaban con normalidad, aunque puedan sentir placer al hacerlas 
  • La apatía es la reducción o ausencia de energía para realizar actividades del día a día, aunque sí puedan sentir placer al hacerlas. 

A la anhedonia también se la invisibiliza achacando sus consecuencias a la pereza, al egoísmo, a la falta fe amor, a “pasar de todo”… No hay que culpabilizar a la persona que sufre anhedonia de algo que es un síntoma y no una elección. 

¿Cómo se evalúa la anhedonia? 

La mejor manera de evaluar la anhedonia es utilizando varios instrumentos para darle consistencia al resultado. Algunos de ellos son: 

La entrevista clínica 

Donde se explora la pérdida de interés por actividades que antes se disfrutaban, los cambios en la motivación y en la capacidad de disfrute, la duración e intensidad de los síntomas y el contexto de la persona. 

La Escala de Anhedonia de Snaith-Hamilton 

La cual evalúa la capacidad de experimentar placer en los ámbitos social, sensorial y más áreas. 

Las Escalas de Chapman 

Son escalas que diferencian entre padecer anhedonia física y anhedonia social. 

La Escala de la Experiencia Temporal del Placer 

Esta escala diferencia entre padecer anhedonia anticipatoria o consumatoria. 

Evaluación diferencial 

También es necesario descartar que lo que se padezca sea otra cosa distinta, como abulia o apatía. 

¿Cómo gestionar la anhedonia? 

Hay distintas maneras de afrontar la anhedonia: 

Psicoeducación: entender que la anhedonia no es pereza ni falta de voluntad. Es una afección que te impide disfrutar de las actividades con las que antes sí lo hacías. De esta manera se reduce la culpa y la autoexigencia. 

Activación conductual gradual: intentar reintroducir actividades aunque no se experimente placer o interés, priorizando la regularidad con la que se hacen y no la intensidad que se viva haciéndolas. El placer suele aparecer tras la realización de la actividad no antes. 

Diferenciar motivación de placer: puedes encontrar otras motivaciones para hacer actividades o tareas que no sea el placer. Puedes usar el compromiso de hacer algo como motivación para intentar romper el ciclo de evitación. 

Recuperar la rutina básica: intentar tener horarios de sueño estables, llevar una alimentación regular y equilibrada, mantener los hábitos de higiene personal y realizar actividades que impliquen movimiento. La anhedonia suele ser temporal, por lo que si se mantienen las rutinas se puede recuperar ese placer que se ha perdido. 

Centrarse en las sensaciones y no en las emociones: focalizar la atención en los sonidos, las texturas, la imagen de lo que se está haciendo y no en si eso provoca placer o no.  

Reducir la comparación y la autoexigencia: evitar compararte con tu yo del pasado o con otras personas, evitar exigirse disfrutar de actividades que ahora mismo no disfrutas, aceptar tu ritmo propio. 

Apoyo social: mantener el contacto con las relaciones cercanas aunque no se disfrute de ello, poner límites, dar explicaciones y priorizar los vínculos seguros. De esta manera se evita el aislamiento, que agrava la anhedonia. 

Autocuidado emocional: validar lo que se siente o lo que no se siente. Intentar identificarlo y registrarlo en un diario y practicar la autocompasión. Aprender a comprender qué te pasa ayuda a sobrellevar la anhedonia. 

Evitar soluciones rápidas: no buscar alivio en conductas impulsivas ni forzarse a sentir emociones extremas. Se pueden hacer intentos de volver a disfrutar de las cosas sin llevar la situación al extremo.  

En caso de que los síntomas no los puedas gestionar por ti mismo y afecten a varios ámbitos de tu vida, busca ayuda profesional que pueda acompañarte y tratarte. 

Conclusión 

La anhedonia es un síntoma que vemos en muchos sitios desde la Psicología. Lo vemos en los trastornos del estado de ánimo, como la depresión mayor o la distimia, en los trastornos de ansiedad, como el de ansiedad generalizada, e incluso en los trastornos psicóticos o del espectro esquizofrénico. De todas formas, aunque aparezca junto a todos estos trastornos, no quiere decir que no puede aparecer sin ellos.  

La anhedonia implica una pérdida parcial o total del interés y el disfrute de actividades con las que antes sí se sentía placer. Esto hace que, inevitablemente, nos comparemos todo el rato con cómo nos sentíamos antes. Este sentimiento, la creencia de que en verdad tenemos pereza, el dejar de hacer las actividades por no disfrutarlas, asilarse de los vínculos cercanos… todo esto hace que empeoren las consecuencias de la anhedonia.  

Aquí entra la importancia de conocer cómo afecta la anhedonia a quien la padece y de saber cuáles son las opciones que se tienen para abordarla. Hay muchas estrategias que se pueden poner en marcha y, si no acaban funcionando, lo mejor es contactar con un profesional. Esta afección no es permanente, tiene tratamiento y comunicarlo para que nadie se quede sufriendo solo.