Qué es la inteligencia emocional 

inteligencia emocional 

Cuando se habla de inteligencia, lo primero nos viene a la cabeza probablemente sea el Coeficiente Intelectual (CI). Esto es algo normal, ya que el CI es un parámetro muy extendido y que se ha utilizado para una gran variedad de cosas, desde diagnósticos hasta la adaptación de la enseñanza en función de este. Sin embargo, ya hace tiempo que se ha teorizado la existencia de distintos tipos de inteligencia que no están recogidos en el CI.  

Una de ellas es la inteligencia emocional, otro término bastante extendido a día de hoy, aunque más joven que el CI. Mientras que el CI se ha usado mucho en el ámbito académico, la inteligencia emocional se suele usar al hablar de relaciones con otras personas o de gestión de los sentimientos. En este artículo veremos a qué hace referencia la inteligencia emocional, cuando se tiene en cuenta y si se puede trabajar. 

¿Qué es la inteligencia emocional? 

La inteligencia emocional es un tipo de inteligencia caracterizado por la capacidad de identificar, comprender y gestionar las emociones de los demás y las propias. Tener inteligencia emocional influye a la mejora del bienestar, el comportamiento y las relaciones que tenemos con los demás.  

Las características de la inteligencia emocional son: 

  • La autoconciencia emocional: saber identificar nuestras propias emociones, reconociéndolas y sabiendo nombrarlas.  
  • La autorregulación emocional: ser capaz de gestionar las propias emociones, evitar dejarnos llevar por sentimientos intensos y que estos afecten negativamente a nuestro comportamiento o nuestro entorno. 
  • La motivación: ser capaz de utilizar las emociones para empezar o mantener un nivel de esfuerzo y constancia en una tarea. Se puede manifestar como optimismo o iniciativa.  
  • La empatía: ser capaz de reconocer, identificar y comprender las emociones de otras personas. Esta característica es clave para tener vínculos sanos, fuertes y duraderos con otras personas. 
  • Las habilidades sociales: ser capaz de comunicarse y relacionarse eficazmente con otras personas. Esta es una característica muy útil en ámbitos profesionales o laborales.  

¿En qué ámbitos es buena la inteligencia emocional? 

La inteligencia emocional es especialmente útil en los ámbitos que impliquen significativamente la gestión de las emociones o la relación con otras personas. Algunas de ellas son:  

En el ámbito personal 

Tener inteligencia emocional implica contar con un mejor autoconocimiento de uno mismo, un mejor manejo del estrés y la frustración, una toma de decisiones más consciente y, en general, una relación más saludable con las emociones. 

En el ámbito social 

Tener inteligencia emocional implica tener una mejor comunicación interpersonal, tener un desarrollo de la empatía más profundo, ser capaz de resolver conflictos de manera constructiva y tener relaciones equilibradas y enriquecedoras. 

En el ámbito familiar 

Tener inteligencia emocional implica un mejor manejo de los conflictos cotidianos, una mejor comprensión emocional entre los miembros de la familia, una mejor educación emocional para los niños y adolescentes y, en general, un clima familiar más sano. 

En el ámbito académico 

Tener inteligencia emocional implica tener una mejor autorregulación emocional ante temporadas de estrés como los exámenes, poder promover una mayor motivación y perseverancia, tener mejores relaciones con compañeros y profesores y poder desarrollar ampliamente las habilidades socioemocionales. 

En el ámbito laboral 

Tener inteligencia emocional implica realizar un trabajo en equipo más eficaz, poder poner en práctica un liderazgo emocional competente, hacer un buen manejo del estrés y la presión y, en general, mejorar el clima laboral. 

En el ámbito de la salud mental 

Tener inteligencia emocional implica prevenir dificultades emocionales, tener una mejor capacidad de afrontamiento frente al estrés o los problemas, mejorar el desempeño en los tratamientos psicológicos y, en general, promocionar el bienestar.  

¿Para qué sirve la inteligencia emocional? 

Para tomar decisiones 

Ya sea en el ámbito personal o profesional, una buena regulación de las emociones es clave para poder tomar decisiones de la mejor manera posible. No solo hay que tener en cuenta la lógica detrás de una decisión, sino también saber identificar las emociones actuales para determinar si se está en condiciones para tomar la decisión, saber qué emociones provocará esa decisión en ti y en los demás. 

Para resolver conflictos 

Saber identificar tus emociones y las de los demás es muy útil en la resolución de conflictos. Si determinas que las emociones que estás sintiendo te alteran demasiado como para discutir constructivamente, puedes parar la discusión y aplazarla para cuando hayas regulado tus emociones. También, saber cómo se está sintiendo la otra persona te ayuda a moderar la discusión para que no se descontrole. 

Para manejar el enfado 

El enfado es un sentimiento normal, con el que nos solemos encontrar cuando las cosas no salen como queremos, nos molestan o nos hacen daño. Hay situaciones en las que la reacción a este enfado ha de regularse. Por eso es tan importante la inteligencia emocional, para conseguir gestionar el enfado de manera que no disruptiva. 

Para manejar el estrés 

Cuando nos enfrentamos a plazos de entrega, exámenes o trabajos muy exigentes, solemos sentir mucho estrés. La inteligencia emocional nos ayuda a tolerar el estrés y la frustración, manteniendo la motivación para conseguir el objetivo y realizando un mejor trabajo. 

Para las relaciones interpersonales 

Las relaciones con los otros conllevan una serie de diversas situaciones donde se pone a prueba la regulación emocional y la empatía, como conversaciones, discusiones, trabajo en equipo… Tener inteligencia emocional nos permite desenvolvernos adecuadamente en estas situaciones. 

Para el control de impulsos 

La regulación emocional es un componente de la inteligencia emocional clave para el control de impulsos, ya que nos permite analizar lo que sentimos y elegir la respuesta que vamos a realizar en vez de reaccionar sin pensar ante todo lo que nos ocurra. De esta manera evitamos arrepentimientos o posibles problemas. 

Para el trabajo en equipo 

Un buen trabajo en equipo necesita motivación, liderazgo, comunicación, gestión de conflictos… En todas estas cosas y en más está involucrada la inteligencia emocional, la cual ayuda a mantener la motivación, a tener una comunicación abierta y fluida y a solucionar los conflictos teniendo en cuenta las necesidades de todos. 

Para la autoestima 

La inteligencia emocional contribuye a identificar y reconocer las emociones, lo que promueve la autoaceptación. También ayuda a regular las emociones negativas, como la tristeza y la frustración, emociones que afectan negativamente a la autoestima. Esto promueve una mayor confianza en uno mismo y el crecimiento personal. 

¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional? 

Aunque muchos crean que la inteligencia es algo con lo que se nace se puede cambiar, hay maneras de estimularla y entrenarla. Al final, es una característica que viene dada por múltiples factores y, con el tiempo suficiente, se puede mejorar. Con la Inteligencia Emocional pasa lo mismo. Se pueden realizar diferentes ejercicios para, con el tiempo, desarrollar cada componente de esta. 

¿Cómo mejorar la autoconciencia emocional? 

Para mejorar el reconocimiento de las emociones que se experimentan, se pueden hacer preguntas reflexivas sobre cómo se siente uno; se puede llevar un diario emocional describiendo situaciones que hayan provocado sentimientos concretos y pensamientos sobre el por qué de esos sentimientos y también se puede practicar el mindfulness o la meditación para explorar los sentimientos sin juzgarlos.  

¿Cómo mejorar la autorregulación emocional? 

Para mejorar el manejo de las emociones, se puede hacer técnicas de respiración o pausas antes de reaccionar; idear alternativas realistas cuando se tienen pensamientos negativos y desarrollar hábitos que ayuden a regular el estrés, como practicar ejercicio o tener algún hobby. 

¿Cómo mejorar la motivación interna? 

Para mejorar la capacidad de buscar objetivos significativos y persistir en alcanzarlos se puede definir metas claras e identificar los pasos necesarios para conseguirla; celebrar los logros que se realicen. aunque sean pequeños y encontrar una razón por la que conseguir un objetivo.  

¿Cómo mejorar la empatía? 

Para mejorar la identificación y comprensión de las emociones ajenas, se puede practicar la escucha activa, prestando atención al contenido de las palabras, su connotación, al tono de voz, al lenguaje corporal…; interesarse por los sentimientos de los otros, preguntándoles por ello e intentar ponerse en la piel de los otros, imaginando cómo se han debido sentir en ciertas situaciones que hayan vivido.  

¿Cómo mejorar las habilidades sociales? 

Para mejorar la manera que se tiene de relacionarse con los demás, se puede aprender a dar feedback constructivo y útil, así como a recibirlo sin ponerse a la defensiva; intentar aplicar la comunicación asertiva en la resolución de conflictos y practicar la colaboración en el trabajo en equipo. 

Conclusión 

La Inteligencia Emocional es una característica que englobamos dentro de las inteligencias y es algo que afecta el día a día de todas las personas. Su manera de ver los vínculos, de regular sus emociones o de relacionarse con los demás se ve afectada por esta inteligencia. Esto acaba afectando prácticamente a todos los ámbitos, siendo los más destacados el personal y el laboral, ya que casi siempre nos estamos relacionando con personas y gestionando emociones.  

La Inteligencia Emocional, al igual que otras características de las personas, se puede entrenar y desarrollar. Esto nos ayuda a mejorar las relaciones interpersonales, la gestión del estrés o de la frustración, el manejo de emociones negativas como la ira o la tristeza y el trabajo en equipo.  

Ya se ha visto como de importante es la Inteligencia Emocional, por lo que es necesario poner en práctica todas las técnicas vistas anteriormente para poder desarrollarla. Enseñar a los más pequeños y a los adultos este tipo de técnicas puede ser clave para mejorar su bienestar actual y futuro.