Crisis existencial

Crisis existencial

Crisis existencial: fases, síntomas, ejemplos y como superarla (adolescente y de los 40?)   

En ocasiones, sentimos que estamos perdidos y vacíos, como si no supiéramos hacia dónde dirigirnos en nuestra vida. A pesar de que hemos alcanzado logros y victorias, es posible que tengamos la sensación de que nos falta algo, aunque no sepamos qué. Estamos atravesando una crisis existencial, una serie de pensamientos y sentimientos complejos que posiblemente no hemos sido capaces de expresar hasta ahora. En este artículo, te explicamos qué es una crisis existencial, cuáles son sus síntomas y cómo lograr salir adelante. 

¿Qué son las crisis existenciales? 

Se denomina crisis existencial al periodo en el que se cuestiona de manera intensa la identidad, el sentido de la vida o su propósito. El individuo que está padeciendo se cuestiona si las resoluciones que tomó para alcanzar la situación presente han tenido un efecto concreto.  

No se puede caracterizar esta circunstancia por medio de un síndrome o trastorno, ya que es algo que las personas suelen experimentar con frecuencia, particularmente en períodos de cambio o transformación. 

Las crisis existenciales tienden a presentar las siguientes particularidades: 

  • Sensación continua de vacío, de que la vida no tiene propósito.  
  • Surgen tristeza o melancolía sin que haya una razón evidente.  
  • Desánimo, desilusión  
  • Sentimiento de falta de conexión con otras personas.  
  • Cuestionamiento de decisiones previas. 
  • Rumiado. 
  • Cuestionamiento de las creencias y los valores personales. Sensación de incoherencia entre lo que se quiere y lo que se hace. 
  • Separación social. Alteración o abandono de costumbres y rutinas. 
  • Incomodidad física sin una razón evidente. 
  • Aparición de trastornos del sueño. 
  • Fatiga o cansancio que persiste. 

Diferencias entre una crisis existencial y un trastorno depresivo 

Algunos de estos síntomas pueden coincidir con los de otros trastornos, como los depresivos. Por eso es importante destacar las diferencias entre una crisis existencial y un trastorno depresivo. 

  • Origen. Las crisis existenciales tienen su origen en el cuestionamiento del sentido de la vida, su identidad o su propósito, mientras que los trastornos depresivos tienen un origen multifactorial que no necesariamente incluye estos cuestionamientos. 
  • Característica principal. La de la crisis existencial es el cuestionamiento reflexivo sobre la vida, mientras que la del trastorno depresivo es la tristeza profunda y persistente acompañada de anhedonia y otros síntomas. 
  • Intensidad. La de la crisis existencial es variable, ya que puede coexistir con momentos de bienestar. La del trastorno depresivo es alta y persistente en el tiempo. 
  • Duración. La de la crisis existencial es transitoria, ya que depende del proceso de reflexión. La del trastorno depresivo es prolongada, en la mayoría de los casos 6 meses como mínimo. 
  • Disfrute. Con una crisis existencial se pierde el interés, pero se sigue siendo capaz de experimentar disfrute. Con un trastorno depresivo no, ya que uno de los síntomas principales es la anhedonia. 
  • Funcionamiento diario. Con una crisis existencial se suele funcionar adecuadamente, pero con malestar. Con un trastorno depresivo el funcionamiento diario se encuentra alterado significativamente. 
  • Autoestima. Con una crisis existencial la autoestima se ve cuestionada puntualmente, mientras que con un trastorno depresivo se ve reducida y aparece una constante autocrítica. 
  • Apoyo. Una crisis existencial suele mejorar con acompañamiento y reflexión, mientras que un trastorno depresivo necesita de una intervención profesional. 
  • Pensamientos sobre la muerte. Con una crisis existencial, estos suelen ser reflexivos o filosóficos. Con un trastorno depresivo estos pensamientos son más frecuentes, persistentes y pueden llevar a la ideación suicida. 

Es importante destacar que una crisis existencial puede coexistir con un trastorno depresivo, no son excluyentes. Una crisis existencial puede evolucionar hacia una depresión si se intensifican los síntomas y se prolongan en el tiempo, además de que una persona depresiva puede tener cuestionamientos sobre la vida o su identidad que lo lleven hacia una crisis existencial. 

¿Por qué sucede una crisis existencial? 

Ya sabemos que una crisis existencial ocurre cuando una persona se cuestiona sobre su vida, su identidad o su propósito. Pero, ¿qué situaciones desencadenan estos cuestionamientos? Aquí te ponemos algunos ejemplos de situaciones o motivos que llevan a una crisis existencial. 

Cambios vitales 

Cambios significativos, como la pérdida de un ser querido, la ruptura de una relación, ser diagnosticado con una enfermedad grave, padecer un accidente importante, ser despedido, jubilarse, ser padre o madre… Son eventos que rompen la estabilidad existente y suponen un cambio de metas o identidad que puede llevar a realizar un cuestionamiento profundo de estas, provocando una crisis existencial. 

Etapa del desarrollo 

Hay momentos en el desarrollo de una persona que nos hacen más propensos a sufrir una crisis existencial, como la adolescencia, etapa caracterizada por la construcción de identidad; los 30-40 años, etapa reconocida popularmente por experimentar la crisis de los 40, done se cuestionan decisiones vitales; la vejez, donde se reflexiona sobre el paso del tiempo, el propósito de la vida y la finitud de esta. 

Logros insatisfactorios 

Hay veces que dedicamos muchos esfuerzos en alcanzar una meta que, una vez conseguida, no nos aporta esa satisfacción que esperábamos. Esto nos hace cuestionarnos si ha valido la pena esforzarse tanto, si vale la pena establecer metas parecidas si luego no me voy a sentir satisfecho, si de verdad quería conseguir esa meta o me la han impuesto otras personas… 

Perderse en la rutina 

Vivir en piloto automático, simplemente siguiendo las rutinas, puede llevar a experimentar una desconexión emocional, a la pérdida del propósito, a la sensación de que la vida carece de sentido. Vivir solo por las rutinas y no por cosas que nos motivan nos lleva a cuestionar nuestro propósito, pudiendo desarrollar una crisis existencial. 

Contexto social o cultural 

En la sociedad actual, existe mucha presión por ser exitoso profesionalmente a la vez que sentirse feliz y pleno constantemente. Estas presiones poco realistas nos llevan a compararnos con otras personas que consiguen aparentar que lo consiguen. Esto, sumado a que no tenemos tiempo para reflexionar, puede acabar desencadenando una crisis existencial. 

Fases de una crisis existencial 

Aunque no siempre sigan un orden determinado, las crisis existenciales suelen seguir una serie de fases.  

  • Cuestionamiento: es el inicio de la crisis y consiste en el cuestionamiento de la identidad, el propósito de uno mismo, de decisiones pasadas, de los valores, las metas, del sentido de la vida. Hay una sensación general de que algo no encaja, pero no se identifica un problema concreto. 
  • Confusión: las respuestas que antes podrían haber servido dejan de funcionar, dejando una sensación de vacío, de falta de significado. Se pierden las referencias internas respecto a los valores, las creencias, las metas, dejando paso a una desorientación emocional y cognitiva que nos hace sentir perdidos, sin saber qué queremos o hacia dónde queremos ir. 
  • Malestar emocional: la situación anterior provoca la intensificación del conflicto interno, lo que provoca angustia, tristeza, apatía, irritabilidad, sensibilidad emocional y sensación de soledad. Es aquí cuando la crisis se hace más visible y se toma consciencia de ella. 
  • Búsqueda de sentido: tras todo lo anterior, la persona comienza a buscar sentido a su vida, ese sentido que ha perdido. Busca nuevas respuestas para sustituir las que ahora no le sirven, explora sus creencias y valores personales, se interesa por la espiritualidad y la reflexión, hace intentos de comprenderse mejor… Esta fase es activa y tiene como objetivo conseguir un cambio. 
  • Reestructuración personal: se empieza a construir un nuevo equilibro. Se clarifican los objetivos, se rehacen los valores y se toman decisiones coherentes con estos, se acepta la incertidumbre… No se tienen todas las respuestas, pero se consigue una concepción general del sentido de la vida y se actúa de acuerdo a ella. 
  • Integración: toda esta experiencia de crisis y reestructuración del sentido de la vida, la identidad y el propósito se integra como experiencia personal, creando una sensación de crecimiento personal y mayor autoconocimiento. La vida acaba recuperando su sentido, aunque ahora sea más flexible. 

¿Cómo superar una crisis existencial? 

Superar una crisis existencial no significa que todas las dudas que se tienen durante esta acaben desapareciendo. Significa que se aprende a vivir con ellas, encontrando una respuesta que, aunque no sea estrictamente adecuada, nos permita darle sentido a la vida. Superar una crisis existencial es un proceso gradual que implica reflexión, autocuidado y, si es necesario, acompañamiento profesional. 

Aquí tienes algunas claves que te pueden ayudar en este proceso: 

Acepta la crisis como parte del proceso 

No poder sentir satisfacción por los logros o no encontrar el sentido de la vida o de la identidad no es sinónimo de debilidad o fracaso, sino una señal de que las creencias y las metas actuales quizá no son las adecuadas o de que es necesario hacer una reflexión sobre estas. 

No evites tus preguntas 

Identifica los elementos concretos que estás cuestionando. Diferencia entre las metas propias y las impuestas. Dales claridad a tus pensamientos escribiéndolos o analizándolos. Todo esto se acaba convirtiendo en material de gran utilidad a la hora de reflexionar. 

Revisa tus valores y creencias 

Cuestiónate sobre la validez de tus valores, sobre si son propios o impuestos, sobre si son actuales o solo han sido útiles en el pasado. Analizarlos puede llevar a reflexionar sobre si necesitas actualizar esos valores, ya que la realidad externa e interna cambia con el tiempo. 

Redefine el sentido de la vida 

No el sentido como tal, sino el concepto de sentido. A veces se sobredimensiona este concepto, se equipara a grandes objetivos que pueden ser inalcanzables. El sentido de la vida lo podemos encontrar también en cosas pequeñas, como rutinas, relaciones, el cuidado… Además, este sentido puede ser flexible y cambiante. 

Cuida tu salud 

Tanto física como mental. Mantén tus rutinas, tus relaciones, evita aislarte. Mantener el autocuidado beneficia enormemente el bienestar a lo largo de todo el proceso. 

Evita decisiones impulsivas 

Hacer cambios drásticos motivados por la crisis, como romper relaciones, abandonar un trabajo… no la acaban resolviendo. La crisis se resuelve con tiempo y reflexión profunda para comprender realmente lo que se está viviendo. Es mejor aplazar la toma de decisiones importantes. 

Busca apoyo 

Busca a gente con la que contar a la hora de expresar tus sentimientos, tus pensamientos y reflexiones, tu malestar… Esto ayuda a ordenar las ideas y recomponerse y reduce la sensación de soledad. 

En caso de que sientas que la situación te supera, que afecta significativamente a varios ámbitos de tu vida o que no puedes gestionarlo solo, no dudes en acudir a un profesional. 

Conclusión 

Experimentar una crisis existencial es algo común en el desarrollo de las personas. Sentirse vacío, triste, perdido al vivir cambios vitales es algo por lo que todos podemos pasar e implica que la persona necesita un cambio. 

Todas estas manifestaciones significativas actúan a modo de señal, ya que sacan a relucir un conflicto interno entre los valores, creencias y metas que se tienen actualmente y lo que de verdad significan para la persona. Estos pueden llegar a no ser suficientes para enfrentar la realidad actual, completarlos pueden conseguir no causar la satisfacción que se espera, provocando esa crisis existencial. 

Pero es importante saber que de las crisis se sale. Aceptarla como un proceso de transición en vez de como un vacío irremediable es una perspectiva muy beneficiosa para poder superarla. El acompañamiento, la reflexión y el cuestionamiento son elementos clave para integrar la crisis como una vivencia que aporta crecimiento personal.