Cómo gestionar la timidez y vergüenza 

gestionar la timidez

Hay personas que tienen dificultades a la hora de relacionarse con los demás o de hablar frente a otras personas. Se ruborizan, sienten vergüenza y quieren escapar, esconderse. Evitan interacciones sociales con desconocidos porque les provocan reacciones fisiológicas incómodas, pensamientos y sentimientos negativos, por lo que prefieren evitar la situación. 

A estas personas las conocemos como personas tímidas. En este artículo veremos que implica tener timidez, en qué afecta en la vida diaria y te daremos consejos para superarla si la tienes. 

¿Qué es la timidez? 

La timidez es la reacción emocional que aparece cuando la persona se expone a situaciones sociales en la que se puede sentir observada, evaluada o expuesta. Ante esta situación, la persona experimenta inseguridad, miedo al juicio de los demás y se acaba inhibiendo o evitando la situación. Esta reacción no es un trastorno o síndrome, es una característica de las personas que puede ser más o menos intensa. 

La timidez se puede manifestar en tres aspectos diferentes: 

  • Pensamientos: “Voy a fastidiarla”, “Voy a decir alguna tontería”, “Nadie me va a hacer caso”… 
  • Emociones: Nervios, vergüenza, miedo, inseguridad, ansiedad… 
  • Conductas: Hablar poco, no mirar a la gente a la cara, evitar reuniones o encuentros con mucha gente, no exponerse a situaciones nuevas… 

Al final, no nos hemos de olvidar de que la timidez es una función adaptativa que nos puede aportar cosas buenas. Nos ayuda a ser cautos, a pensar las cosas antes de hablar o actuar y a cuidar nuestra imagen social. El problema viene cuando la timidez nos impide realizar actividades que queremos hacer, hablar con gente con la que nos queremos relacionar o cuando nos afecta a nuestra autoestima. 

¿En qué se diferencia la timidez de la introversión? 

Mucha gente acaba confundiendo a las personas introvertidas con las personas tímidas. Es importante aclarar que la introversión es un rasgo de la personalidad que afecta al patrón de conducta de la persona y se caracteriza por la preferencia de hacer solo ciertas actividades. A diferencia de la timidez, que no se basa en la preferencia, sino en el miedo que le provoca las situaciones sociales. 

Al final la timidez se ve como un problema que limita a la persona, mientras que la introversión se ve como una característica de la persona que marca su estilo de comportamiento, no es algo incómodo ni provoca malestar. 

¿En qué se diferencia la timidez de la fobia social? 

A veces, popularmente se hace referencia a personas tímidas diciéndoles que tienen fobia social. Este diagnóstico popular suele ser erróneo, pero se puede llegar a comprender por qué se acaban relacionando estos dos conceptos. 

La fobia social, también conocida como trastorno de ansiedad social, es un trastorno caracterizado por un miedo excesivo y persistente a situaciones sociales por miedo a ser juzgado, humillado o rechazado.  

Las características de la fobia social son parecidas a las de la timidez, pero tiene una ¡s diferencias clave, que son la intensidad, ya que la fobia social provoca una ansiedad grave que afecta significativamente a la vida diaria; la duración, la timidez ocurre en situaciones puntuales y la fobia social ocurre en un rango muy amplio de situaciones sociales; y el tratamiento, que el de la fobia social ha de ser una intervención terapéutica y el de la timidez es la práctica y la exposición gradual. 

¿Cómo afecta la timidez a la vida diaria? 

La timidez, aunque o pueda llegar a ser incapacitante como la fobia social, afecta igualmente a varios aspectos del día a día.  

Relaciones sociales 

Las personas tímidas acaban evitando situaciones nuevas o desconocidas, lo que les lleva a tener dificultades para iniciar conversaciones y hacer amigos. Esto acaba provocándoles una sensación de aislamiento e incomodidad que les acaba relegando a un segundo plano en las conversaciones o las reuniones. 

Comunicación 

La timidez provoca dificultades para expresar opiniones, ideas o necesidades importantes para la situación o para la propia persona. Se tiene miedo de participar en debates o discusiones e inseguridad al hablar en público o frente a figuras de autoridad. 

Vida profesional o académica 

Las personas tímidas pueden acabar evitando ofrecer ideas o asumir responsabilidades por miedo a equivocarse. También pueden tener dificultades para asistir a entrevistas o a presentaciones, lo que limita el desarrollo profesional y académico. 

Autoestima y bienestar emocional 

La timidez provoca sentimientos de inferioridad e inseguridad, sumados a una autocrítica excesiva y al miedo al rechazo, cosas que disminuyen la autoestima. 

Oportunidades perdidas 

La timidez promueve la evitación de nuevas experiencias, lo que dificulta establecer nuevas relaciones o profundizar en las relaciones ya establecidas. También se evita realizar actividades nuevas que puedan enriquecer la vida personal o profesional. 

Estrategias para superar la timidez 

Es importante recalcar que la timidez nunca se dejará de sentir. Al final, es un sentimiento como cualquier otro. Lo que se puede hacer es aprender a manejar el malestar que provoca y evitar que nos impida hacer actividades o aprovechar oportunidades. 

Por eso, te ofrecemos una serie de recomendaciones que pueden asistirte para gestionarlo de forma más eficaz: 

Normaliza la vergüenza 

Entender que hay circunstancias en las que sentirse tímido es algo normal es algo esencial. No te reproches ser tímido en esas situaciones, esto reduce la autoexigencia y favorece la actitud hacia el cambio. 

Vive situaciones sociales 

Realízalo de forma progresiva, lentamente. Comienza por las circunstancias que te resulten menos amenazantes, como hacer una llamada telefónica o pedir un café. No intentes evitar estas situaciones, ya que eso hace más fuerte la timidez. Conforme encares estas circunstancias, irás ganando confianza. 

Cuestiona tus pensamientos pesimistas 

Identifica esas ideas que hagan que tengas dudas, miedo o timidez y cuestiona su veracidad. Trata también de reemplazarlos con pensamientos realistas que tengan la capacidad de contrastar tu verdadera competencia con la circunstancia. 

Practica tus habilidades sociales 

Intenta iniciar conversaciones, mantener el contacto visual, poner límites, expresar opiniones… 

Aprende a relajarte 

Intenta poner en práctica técnicas de respiración o mindfulness para gestionar mejor la ansiedad que provoca enfrentarse a situaciones sociales. Esto puede reducir el nerviosismo, la tensión y el bloqueo que suelen acompañar a la timidez. 

Señales de que se pueda necesitar atención psicológica 

En ocasiones, las características de la timidez pueden llegar a ser muy intensas. Tanto, que llegan a afectar significativamente la vida diaria de la persona. La timidez puede llegar a afectar significativamente al ámbito profesional, provocando la constante pérdida de oportunidades laborales; al ámbito personal, disminuyendo significativamente la autoestima y perjudicando el bienestar emocional; o al ámbito social, evitando establecer o mantener relaciones con otras personas y provocando aislamiento. En cualquiera de estos casos es recomendable buscar ayuda profesional, que pueda evaluar y tratar los problemas y sepa acompañar a la persona adecuadamente. 

Mitos frecuentes sobre la timidez 

La timidez es un rasgo bastante popular y se ha usado durante mucho tiempo para describir a cierto tipo de personas. Este uso tan extendido también se encuentra en ciertos mitos o creencias que se tienen y que no nos necesariamente ciertas. Aquí te explicamos unos pocos: 

“Las personas tímidas no tienen habilidades sociales” 

Las personas tímidas pueden llegar a tener excelentes habilidades sociales, o muy pobres. Depende de la persona, no de la timidez en sí. Alguien tímido puede saber relacionarse perfectamente pero solo hacerlo con la gente que conoce, sin ponerlas en práctica con gente nueva por la ansiedad que les provoca. 

“La timidez se supera con fuerza de voluntad” 

La timidez no desaparece simplemente “echándole ganas”. Es un sentimiento que hay que aprender a gestionar y eso requiere de aprendizaje y práctica. Al aprender a regular las emociones e ir exponiéndose poco a poco a situaciones sociales, se puede aprender a gestionar la timidez. 

“Las personas tímidas no quieren relacionarse con nadie” 

Sentir ansiedad al exponerse a situaciones sociales no significa no querer hacer amigos. Las personas tímidas pueden querer hacer todo tipo de actividades sociales, el problema es que estas les causan miedo y ansiedad y quieren evitar sentir eso, por lo que huyen de estas actividades. 

“La timidez es algo malo” 

La timidez no es un problema en todas las ocasiones. Solo es un problema cuando provoca malestar significativo o nos hace perdernos oportunidades importantes. Pero hay ocasiones en las que ser tímido es solo parte de nuestra forma de ser y no perjudica necesariamente nuestra vida. 

“Ser tímido es un defecto” 

La timidez de por sí no es un fallo de la personalidad o un a debilidad. Es simplemente una característica personal, que nos hace ser más prudentes, que pensemos las cosas antes de hacerlas. 

“La timidez no se puede cambiar” 

La timidez no es una característica fija e inmutable y el impacto que provoca en la persona lo es menos. Este impacto, con estrategias y práctica, se puede cambiar, reducir, facilitando a la persona la realización de actividades sociales. 

Conclusión 

Muchas personas tienen dificultades para hablar con gente nueva o exponerse a experiencias desconocidas. Estas dificultades les impiden vivir situaciones a las que otras personas pueden estar acostumbradas. Esto es a causa de la timidez. Sin embargo, ser tímido no es el fin del mundo. 

Hay estrategias, ejercicios que puedes hacer para reducir el impacto que tiene la timidez en tu vida. Exponiéndote poco a poco a situaciones sociales y aprendiendo a gestionar la ansiedad podrás realizar las actividades que quieras a pesar de la timidez. 

Es importante también entender que la timidez es una característica de la personalidad, no podemos forzar un cambio instantáneo. Hemos de ser comprensivos y pacientes y aceptar que la timidez es parte de uno mismo.