¿A qué edad deben tener móvil los niños?

movil niños

¿A qué edad debería tener el primer móvil un niño?, ¿con qué usos?, ¿qué tipo de dispositivo?,¿cuánto tiempo de uso?. Estas son algunas de las preguntas qué más inquietan a los padres en la actualidad cuando sus hijos llegan a cierta edad. La presencia constante y creciente de tecnología en nuestra sociedad ha propiciado que cada vez a edades más tempranas se pida un teléfono móvil. Por ello, no es extraño que sea el presente más deseado en Navidad o cumpleaños o que en las primeras comuniones se haya convertido en el regalo por excelencia.

Los expertos afirman que la cuestión no es tanto ¿a qué edad?, sino que el planteamiento debiera ser ¿está preparado mi hijo?, ¿para qué lo quiere? y ¿con qué usos? “A veces nos planteamos cuál es la edad adecuada para darles un móvil a los niños y tratamos de buscar una edad que nos garantice que no van a estar expuestos a riesgos o peligros. El problema es que estas garantías no han existido hoy, ni nunca, en ningún ámbito de la vida. Por eso debemos centrarnos más en si nuestro hijo está preparado y en enseñarles y educarlos en un buen uso.

Se debe tener en cuenta el carácter del niño (su madurez), el tipo de familia (necesidades) y el dispositivo que les facilitamos (funciones limitadas, etc.). 

El móvil no debe ser como un ‘parque de atracciones’, porque no todo es apto para ellos. Hay muchas opciones que no son solamente móviles inteligentes y aún si es un smartphone hay formas de configurarlos para que el niño no disponga de autonomía absoluta y pueda hacer todo lo que quiera, adecuado o no para su edad. 

Según el último estudio del INE sobre «Equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogares en España«, correspondiente al año 2016, en España sigue creciendo el número de niños que tienen su primer teléfono móvil a edad temprana.

En 2016, uno de cada cuatro niños de 10 años tenía un teléfono móvil. La diferencia respecto al año anterior apenas es de 1 punto, más o menos la media de crecimiento de este dato desde 2011. Cuando cumplen 11 años el porcentaje sube casi a la mitad, pero es a partir de los 12 años cuando tres de cada cuatro niños tienen teléfono móvil.

A partir de los 12 años, el porcentaje de niños con teléfono móvil en España es ya del 75%

Según los especialistas: ¿A qué edad deberían los niños tener móvil?

Los estudios revelan que los niños no deberían tener acceso a un móvil antes de los 12 años. Aunque dicha edad es la mínima recomendada por los expertos para el uso del móvil, los estudios también revelan que ciertas aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp o diversas redes sociales no deben ser utilizadas antes de los 15 o 16 años.

En conclusión, no hay problema en que un niño de 12 años pueda utilizar el móvil para jugar, ver contenido multimedia, pero no se recomienda permitirle el acceso a las redes sociales.

Lo ideal sería que los niños no tengan un móvil hasta llegar a los 15 años de edad. De hecho, en países como Francia se han aprobado algunas leyes que prohíben que los menores de 15 años hagan uso de los móviles en los colegios. Esta normativa también prohíbe el uso de este tipo de dispositivos en el recreo. Sin duda alguna, se trata de una medida que busca preservar la seguridad de los niños y adolescentes, así como fomentar la actividad tradicional al aire libre.

Es importante también, centrarnos en un acceso gradual a la tecnología y en una autonomía digital progresiva. Aunque tampoco se trata de esperar a los 16 o 17 años, “porque entonces habremos perdido algunos años de poder influir positivamente sobre la utilización de estos aparatos

A pesar de las recomendaciones de los expertos, la realidad es muy distinta. Un estudio publicado en la revista Pediatrics demostró que hasta el 35 % de los niños entre 3 y 5 años tienen su propia tablet o smartphone. Sin embargo, el uso de los mismos es bastante controlado, ya que no supera los 115 minutos diarios en promedio y es una de las aplicaciones más utilizadas en YouTube Kids.

Tips para proteger a los niños del uso indebido del móvil

Antes de darle el primer móvil a un niño se debe definir el propósito del mismo. El deber de los padres averiguar si el niño solo quiere un espacio personal para usar YouTube o para jugar a videojuegos. Otro de los motivos frecuentes es la necesidad de mantenerse comunicado con sus amigos.

Si bien ambos son motivos muy válidos, es necesario asegurarse que el menor no quiere un teléfono solo por impresionar o para tratar de encajar en cierto grupo. En este sentido, el móvil que se le vaya a dar al pequeño deberá estar adaptado a las necesidades del mismo.

Es necesario tratar temas como la privacidad, intimidad o el respeto. Por otro lado, los padres deben elegir un dispositivo que sea adecuado y seguro para su edad. Es importante configurar con ellos el dispositivo a la vez que controlar las aplicaciones que se descargan y los perfiles en redes sociales que tengan.

Los adultos debemos predicar con el ejemplo, es decir, es necesario que existan momentos de desconexión digital en casa. Fomentar los momentos familiares y practicar el «modo avión» para asegurar la salud digital de la familia.

Educación en Internet y redes sociales.

La educación digital que hayamos enseñado a nuestros hijos influye mucho en el uso que harán de estos dispositivos. Esta educación les va a permitir hacer un uso responsable de la tecnología, les va a permitir saber qué peligros pueden tener las redes y van a tener confianza para pedirnos ayuda si hay algo con lo que no se encuentran a gusto.

Además, antes de que posean un móvil deben conocer los límites hacia el acceso a las tecnologías: no pueden usarse más allá de las horas que fijemos y tienen que pedirnos permiso cada vez que quieran usarlo. Podemos ayudarnos de los controles parentales para ello.

Cómo afecta el uso del móvil al cerebro de los niños.

Uno de los principales peligros de los móviles en niños y adolescentes es la conocida como sobreestimulación: la recepción o exposición excesiva a estímulos que nos producen una fuerte reacción sensorial.

Como indica la investigadora y divulgadora Catherine L’Ecuyer, “con la sobreestimulación, baja la sensibilidad, sube el umbral de sentir y necesitamos cada vez más estímulos”. Es decir, cuando nos acostumbramos a recibir tantos estímulos, cada vez necesitamos recibir más cantidad y más intensidad para “saciar” o incluso entretener a nuestro cerebro.

Por otra parte, la atención se encuentra en la parte superior del cerebro, en la corteza prefrontal, zona que se encarga de la atención, de la concentración, de la resolución de problemas y del control de impulsos. Así pues, si exponemos a nuestros hijos a la sobreestimulación, su capacidad de atención se verá afectada, porque cuanto más estímulo la atención con una herramienta exterior, peor funciona en mi cerebro. 

Peligros asociados al uso del móvil a temprana edad

Los niños están en una edad en la que es muy importante que desarrollen habilidades de relación con sus iguales. Que pasen tantas horas encerrados con su móvil les impide interactuar cara a cara y desarrollarlas y los expone al sedentarismo. Muchos de ellos retrasan la hora de dormir por estar más tiempo conectados o navegando en Internet y está demostrado que eso repercute en su rendimiento escolar.

La ansiedad y la depresión infantil han aumentado un 70 % en los últimos años por el abuso de Internet y la tecnología. Estos trastornos son difíciles de detectar y también son los más peligrosos para niños y adolescentes porque su autoestima está en juego. Los principales problemas son:

Los peligros de los móviles en la autoestima y la salud mental.

El uso abusivo de los móviles en general, y de las redes sociales en particular, también tiene efectos sobre la autoestima de niños y niñas. Si existe a nivel cultural un ideal del cuerpo perfecto, lo que nosotros hacemos a nivel psicológico es interiorizar. 

El punto de inicio de la interiorización y cuando más peso tiene es durante la adolescencia. Luego, una vez lo hemos interiorizado, lo que hacemos es compararnos, lo que genera mayor satisfacción o insatisfacción y, entonces, ponemos en marcha conductas para intentar acercarnos a ese ideal. 

En definitiva, la sobreestimulación, los delitos cibernéticos, las adicciones o los estragos en la autoestima y la salud mental son algunos de los efectos que las tecnologías pueden tener en nuestros hijos e hijas. Por eso, si queremos evitar que los sufran, debemos prepararles para hacer un uso adecuado de sus Smartphones y las redes sociales. De la misma forma que no les dejaríamos solos en el mar sin haberles enseñado a nadar, no podemos dejarles expuestos a las tecnologías sin haberles educado para ello.