Esquizofrenia

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¿Qué es la esquizofrenia?

La esquizofrenia es un trastorno de salud mental grave. Se trata de un trastorno del neurodesarrollo, que es para siempre y que puede afectar gravemente a la capacidad de pensar con claridad, manejar las emociones y sentimientos, tomar decisiones, y a la forma de comportamiento de la persona.

Las personas que sufren esquizofrenia pueden tener alucinaciones, delirios, discurso desorganizado (p. ej., disgregación o incoherencia frecuente), comportamiento desorganizado o catatónico y / síntomas negativos.

Según los criterios diagnósticos, será esquizofrenia si padece dos o más de los síntomas anteriores, durante un tiempo significativo y al menos uno de los síntomas debe ser delirios, alucinaciones o discurso desorganizado.

Pueden escuchar voces (alucinaciones auditivas) o ver cosas que realmente no están ahí. Pueden creer que alguien les intenta hacer daño, o que controlan sus pensamientos (delirios). Lógicamente, sufrir este tipo de síntomas no es agradable y puede provocar un miedo que lleve a la persona a sufrir angustia y ansiedad. 

Aunque se trate de un trastorno que no tiene “cura” como tal, es posible hacer frente a estos síntomas mediante tratamiento, permitiéndoles recuperarse llegando a ser capaces de perseguir sus metas y vivir su vida como desean.

Causas de la esquizofrenia 

A pesar de conocer demasiado bien las causas de la esquizofrenia, se cree que se trata de una mezcla entre la genética, el ambiente que nos rodea, y la química del cerebro lo que lleva a desarrollo de este trastorno.

  • Factores genéticos: La esquizofrenia puede ser hereditaria. Pero esto no implica que, si alguien de la familia padece esquizofrenia, otros miembros de la familia la vayan a padecer.
  • Factores medio ambientales: Estos factores pueden jugar un papel importante, como, por ejemplo, vivir en un ambiente de necesidad, en un entorno estresante, o la exposición a problemas nutricionales o virus antes de nacer. 
  • Factores químicos: Los problemas con ciertos químicos del cerebro que se producen naturalmente, como los neurotransmisores llamados dopamina y glutamato, pueden contribuir a la esquizofrenia. Existen estudios que mediante imágenes cerebrales, nos revelan las diferencias que existen en el sistema nervioso y estructura cerebral en personas que padecen esquizofrenia. 

Factores de riesgo:

A pesar de no saber las causas exactas de este trastorno, existen ciertos factores que al parecer aumentan el riesgo de desarrollarlo.

  • Antecedentes familiares de esquizofrenia
  • Dificultades durante el embarazo y/o nacimiento, por ejemplo, la exposición a virus o toxinas que pueden impactar en el desarrollo normal del cerebro, o malnutrición, etc.
  • Consumo de estupefacientes o sustancias químicas que alteran la mente (psicoactivas o psicotrópicas) durante la adolescencia y la juventud.

Tipos de esquizofrenia:

En la esquizofrenia se produce una alteración de la percepción de la realidad.

Se ha clasificado en cinco tipos: 

  • Paranoide: presencia de una excesiva preocupación por una o más ideas delirantes de distintos tipos o alucinaciones auditivas reiteradas (oyen voces). Su lenguaje es normal, igual que inicialmente su comportamiento. No presentan afectividad aplanada.
  • Desorganizada: tipo de esquizofrenia en el que tanto comportamiento como lenguaje se encuentran alterados. No responden de forma adecuada a estímulos del entorno, ni siguen un orden. Suelen reaccionar de forma desafortunada y su afectividad se ve decaida.
  • Catatónica: este tipo se caracteriza por manifestar una inmovilidad o parálisis (catalepsia), mutismo, negativismo muy extremo, posturas extrañas o movimientos estereotipados, como muecas y manierismos, o imitación de las palabras y movimientos de con quien interactúa (ecolalia y ecoprexia).
  • Indiferenciada: En este tipo, se dan síntomas como los de las anteriores, pero sin que estos puedan en conjunto clasificarla como paranoide, desorganizada o catatónica.
  • Residual: en este tipo no aparecen ideas delirantes, ni alucinaciones. Tampoco aparece catatonia ni desorganización del lenguaje o comportamiento. Se trata de un tipo en el que solo aparecen síntomas leves o con menor fuerza (creencias extrañas, experiencias perceptivas poco comunes).
Desde el punto de vista terapéutico, se suele clasificar a los pacientes con esquizofrenia en dos grupos principales:
  • Esquizofrenia con predominio de síntomas positivos; los que engloban alucinaciones auditivas, delirios, distorsiones graves del comportamiento y lenguaje.
  • Esquizofrenia con predominio de síntomas negativos, como apatía, aplanamiento afectivo, catalepsia, ausencia de voluntad para realizar tareas (abulia), incapacidad para disfrutar de algo (anhedonia) o para expresar sentimientos (alexitimia) o la pobreza del lenguaje (alogia).

Síntomas de la esquizofrenia

Síntomas positivos: Se conocen como positivos porque son comportamientos adicionales, “nuevos” en el individuo como resultado del trastorno y que normalmente no se observan en las personas sanas. Estos pueden ser :
  • Alucinaciones: Cuando una persona ve, oye o siente algo que en realidad no está ahí. Estas alucinaciones pueden ocurrir en todos los sentidos; vista, oído, gusto, tacto u olfato. Oír voces, es decir, las alucinaciones auditivas,  son las más comunes
  • Delirios: Creencias irracionales y que no son ciertas fuertemente fijadas, y que son debidas a la incapacidad de separar las experiencias reales de las irreales. Estas creencias no son susceptibles de cambio a la luz de las pruebas en su contra. Su contenido puede incluir varios temas (p. ej., celotípicos, persecutorios, de grandeza , religiosos, somáticos referenciales)
  • Pensamientos desorganizados: Hacer asociaciones desorganizadas. Sacar conclusiones que no se basan en la realidad. Falta de razonamiento lógico
  • Agitación: Estado tenso e irascible.
Síntomas negativos: muestran una abstinencia social, dificultad para mostrar y expresar sentimientos y emociones.

Pueden considerarse como patrones de pensamiento y comportamientos  “que faltan”. 

  • Falta de interés o iniciativa: Pasar mucho tiempo desmotivado y sin ganas de hacer nada.
  • Retraimiento social / depresión: prefieren estar solas y no quieren ver a otras personas, se aíslan de los demás.
  • Apatía: Experimentan sentimientos de vacío. Imposibilidad de llevar a cabo los planes.
  • Falta de respuesta emocional: Falta de despliegues normales de emoción, no sentirse feliz o triste; por ejemplo, mantener baja expresividad facial.

Los síntomas negativos son los más complicados de reconocer ya que se pueden confundir con depresión u otros problemas.

Síntomas cognitivos: constituyen una disminución en la atención, memoria y ciertas funciones ejecutivas incluyendo dificultades de concentración y memoria:
  • Dificultad para procesar información necesaria para la toma de decisiones
  • Problemas para utilizar información justo tras aprenderla
  • Dificultad para prestar y mantener la atención

Los pacientes que padecen esquizofrenia pueden experimentar un deterioro de sus habilidades en una o más áreas importantes para la vida, como las relaciones interpersonales,  la vida en familia, el trabajo o la capacitación, la comunicación y el cuidado o aseo  personal.

¿Cómo se trata la esquizofrenia? 

Encontramos dos tipos principales de tratamientos que pueden ayudar a sobrellevar los síntomas:

Tratamiento farmacológico, mediante medicamentos antipsicóticos:

Se trata de medicamentos que ayudan a controlar los síntomas psicóticos causados por la esquizofrenia. Debido a que cada persona responde de manera diferente a los antipsicóticos, es muy importante informar al médico si apareciesen efectos secundarios, aunque la gran parte de estos desaparecen al pasar unos días. Es necesario la mayoría de las veces probar diferentes medicamentos hasta encontrar el idóneo para el paciente.

La selección, la dosis y el plan de tratamiento de la medicación debe realizarse por un experto, en función de las necesidades y la situación médica del paciente. Debe tratarse de un profesional el que ayude al paciente a decidir si valen la pena los beneficios que se alcanzan con un medicamento o si implica demasiado riesgo por sus efectos secundarios. 

No es recomendable dejar la medicación sin consultar previamente al médico, debido a que la interrupción repentina de este tipo de medicación puede ser peligrosa, y podría empeorar los síntomas de la esquizofrenia.

Tratamientos psicosociales 

Estos tratamientos ayudan a los pacientes a afrontar los retos diarios que puede conllevar la esquizofrenia. Suelen funcionar mejor después de que los pacientes encuentran un medicamento que les funciona. Por ejemplo:

  • Educación familiar: enseñar a la familia cómo hacer frente a la enfermedad y ayudar a sus seres queridos. 
  • Terapia cognitivo-conductual: sirve para ayudar al paciente a identificar los problemas que sufre en cada momento y cómo resolverlos. Un terapeuta en terapia cognitivo-conductual se enfoca en cambiar patrones ineficaces de pensamiento y comportamiento. 
  • Habilidades para dirigir la enfermedad: ayudar al paciente a aprender sobre la esquizofrenia y a controlarla en su vida diaria 
  • Rehabilitación: ayuda y permite al paciente obtener y mantener un trabajo o ir a la escuela y también en las habilidades de la vida diaria. 
  • Terapia de grupo con otros pacientes con esquizofrenia: anima a las personas a recibir ayuda de otras personas que están más avanzadas en su recuperación de la esquizofrenia. 
  • Grupos de auto-ayuda: ofrece apoyo de otras personas con esquizofrenia y sus familias. 

¿La esquizofrenia es muy común? 

Prevalencia 

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la esquizofrenia afecta a un 1% de la población a nivel mundial. Sin embargo, según nuevas investigaciones, sabemos que la esquizofrenia presenta una periodicidad de aparición que cambia entre las poblaciones a lo largo del tiempo.

Actualmente, su prevalencia ha disminuido al 0,7% y presenta una mayor tendencia en hombres, población de áreas urbanas, consumidores de cannabis (marihuana o hachís) e inmigrantes.

El trastorno suele aparecer en torno a los 16-25 años, alrededor de cuatro años de media antes en hombres que en mujeres. Esta aparición más tardía, es debida a que las mujeres suelan manifestar un mejor pronóstico que los hombres, ya que antes de la aparición de su primer episodio han tenido más tiempo para, por ejemplo, formar su propia familia, acabar sus estudios, etc,

Solo alrededor del 5% de la gente con esquizofrenia, la enfermedad se comienza antes de los 15 años. Y cuando se inicia más pronto, suele comenzar de forma más lenta y  destacan los síntomas negativos, como la timidez o inhibición social y emocional. Este tipo de esquizofrenia de comienzo más temprano es más común en hombres y suele tener un peor pronóstico.

Mitos sobre la esquizofrenia

Existe un gran desconocimiento respecto a la esquizofrenia, además de los prejuicios y mitos sobre este trastorno. 

Conviene aclarar estas opiniones confusas y erróneas con respecto a los trastornos mentales y en concreto sobre la esquizofrenia:

– La esquizofrenia no se trata de un estado de “doble personalidad”: mucha gente cree que la gente que padece este trastorno tiene como una parte buena y una mala.

– Generalmente se ha considerado, erróneamente, que el término esquizofrenia significa “doble personalidad”, mucha gente opina y cree que la gente que padece este trastorno tiene dos personalidades, como una parte buena y una mala. Y en realidad el significado adecuado es “personalidad escindida”, que no significa lo mismo; pero puede malentenderse

– No es consecuencia de un bajo nivel escolar ni de un trauma infantil “oculto”.

No es sinónimo de violencia ni agresividad. Gran parte de la población piensa que son personas particularmente violentas y peligrosas. Las personas con esquizofrenia tienen cierto más riesgo a mostrarse violentos, pero solo si se encuentran en un momento de descompensación de su trastorno, que generalmente esto solo ocurre unos pocos días o semanas a lo largo de la vida del paciente.

– No es verdad que las personas que padecen esquizofrenia, no toleran el estrés de mantener un trabajo. La realidad es que las personas con problemas esquizofrenia son tan productivas como los demás. Aquellos que trabajan con  personas con trastornos de salud mental dicen que son puntuales y tienen una buena asistencia, además de mostrarse motivados, hacer bien su trabajo y mantenerse en el mismo puesto durante períodos parecidos  o superiores a los demás.

– No existen culpables del desarrollo de este trastorno

– No es una enfermedad incurable.

Diferenciar la esquizofrenia de otros trastornos:

Se puede confundir la esquizofrenia con otros trastornos mentales graves, pero, por presente un primer episodio psicótico no significa que tenga esquizofrenia ya que existen otros trastornos que pueden manifestarse también con síntomas psicóticos. Como, por ejemplo:

– El bipolar debido a sus fases de síntomas depresivos y/o de síntomas de manía (alteraciones del sueño, del pensamiento y del movimiento).

– El trastorno esquizoafectivo, en el cual la psicosis se corresponde con una alteración del estado anímico.

– Las psicosis que aparecen de manera repentina y brusca después de sufrir un episodio de estrés 

– El delirante crónico en el que la psicosis aparece en pacientes con una personalidad desconfiada y recelosa, que conviven con una realidad alterada.

– El trastorno de personalidad, en el que se tiene una adaptación atípica al medio que les rodea viviéndolo con mucho sufrimiento tanto para sí mismo como para con los demás.

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