A lo largo de los años en la consulta, muchas familias han pasado por sesión para que les orientara sobre cómo comunicar el divorcio a sus hijos. En este artículo, os mostraré las pautas que doy en estas situaciones.
Antes de empezar, es importante explicar que un divorcio es complicado por múltiples causas. La primera de ellas se debe a que esta pareja que en este momento se quiere separar, debemos recordar que hace años se quería infinitamente y a veces los divorcios son decisiones acordadas dónde ambos piensan de la misma forma, sin embargo, hay otras situaciones en las que el divorcio es llevado a cabo por solo una parte de la pareja, lo que complica más la situación en sí.
Cualquier divorcio tiene consecuencias sobre los niños que están implicados; muchas veces su reacción inicial es de conmoción, tristeza, frustración, enojo o preocupación. Pero los niños también pueden salir de un proceso de separación más preparados para afrontar el estrés y muchos de ellos se convierten en jóvenes más flexibles y tolerantes. Te explicaré cómo comunicar a los hijos la separación o el divorcio de sus padres de forma adecuada. Decírselo los dos juntos, no hablar mal del otro y no caer en comprarle regalos son algunas de las claves.
1. Debéis ser ambos quienes se lo comuniquéis
Los niños deben ver que permaneceréis unidos en las decisiones importantes que les afecten en el futuro. Que, aunque vaya a ocurrir el divorcio, vais a seguir siendo sus padres y vais a seguir criándolos entre los dos.
2. Hablad con todos vuestros hijos a la vez
Si tenéis más de un hijo, hablad con vuestros hijos al mismo tiempo. Con el tiempo, será necesario hablar con cada uno individualmente, pero es importante que estén juntos cuando escuchen las noticias. Si se hace esto individualmente, pueden surgir problemas y, si es posible, hacer que la situación sea más confusa.
3. Adaptad la información a su nivel de desarrollo
Explicadles los cambios que va a conllevar en el futuro. Haced saber a los niños que habéis intentado con todas vuestras fuerzas solucionar las cosas, pero que la convivencia es difícil. Decidles que lamentáis que el matrimonio no haya funcionado pero que estáis haciendo lo mejor para ambos. Es importante que les comentéis que no ha sido una decisión fácil para ninguno de los dos.
El objetivo consiste en contar a vuestros hijos lo que está sucediendo y cómo les afectará, así como asegurarles que vais a cuidar de ellos. No es adecuado que los niños sean testigos de las disputas conyugales.
4. Explicar a los niños que la separación no es culpa suya
Muchos niños, cuando sus padres se separan, creen que ellos hicieron algo para provocarlo y tienden a culparse a sí mismos por la separación de sus padres. Hay que dejarles claro que la ruptura no es culpa de ellos, que los problemas de la pareja no tienen nada que ver con ellos.
Podéis insistir en que es una decisión que habéis tomado sobre vuestra relación conyugal, no por la relación que tenéis con vuestros hijos.
5. Reafirmadles vuestro amor y respeto
Explica a tus hijos que, aunque los adultos a veces ya no se aman ni viven juntos, el amor de los niños es eterno. Asegúrales que los padres nunca dejan de amar a sus hijos, incluso cuando no están juntos. Si el otro padre está ausente o no está en contacto con los niños en este momento, diles que tú los quieres igualmente.
6. Hablad de los cambios
Si ya habéis diseñado un plan, explicádselo en términos generales. Decidles que estáis dispuestos a tener en cuenta su opinión acerca del nuevo plan de vida. No les preguntéis con quién quieren vivir o cuánto tiempo desean pasar con cada uno de vosotros. Dejad bien claro que sois vosotros los únicos responsables de este tipo de decisiones.
Anticipadles toda la información posible en relación con los planes de vida, mudanzas y programación de visitas. Es posible que tengan preocupaciones concretas en relación a temas como dormitorios, animales de compañía, juguetes, amigos y actividades. Aseguradles que haréis todo lo que esté en vuestras manos para no alterar su vida.
7. Preguntad a vuestros hijos qué desean saber
Durante la conversación también es muy importante fomentar las preguntas. Muchos niños, especialmente los más pequeños, no comprenden el divorcio y tendrán innumerables preocupaciones y falsas interpretaciones. Algunos padres dan por supuesto que saben lo que sus hijos están pensando y sintiendo, pero más tarde descubren que lo que les preocupa a los niños es totalmente diferente.
También es importante hacerles sentir parte del proceso. A través de las preguntas podéis tener en cuenta su opinión y hacer que formen parte de la toma de decisiones.
8. No juguéis al “juego del culpable”
La conversación con vuestros hijos será difícil, sobre todo si os preguntan por qué os estáis separando. Ante todo debéis responder siempre con la máxima sinceridad, aunque no es aconsejable compartir con ellos asuntos de adultos ni situarlos en medio de vuestras disputas. Es importante que tanto tú como tu ex pareja no deis la impresión de culpabilizaros mutuamente.
Es importante evitar al máximo la exposición de los menores tanto a comentarios negativos por cualquiera de las partes, como a los procedimientos judiciales y los resultados que se desprendan de procesos judiciales mantenidos por los mismos progenitores y su contenido. No solo es perjudicial, sino que obliga a los menores a tener que adaptarse a la opinión de cada progenitor cuando su maduración y desarrollo no les permite hacer una valoración de sus padres por sí mismos.
9. Escuchar y observar
Cuando los niños oyen hablar del divorcio experimentan múltiples emociones. Se pueden sentir preocupados, tristes, enfadados, confundidos, culpables, sorprendidos… También es posible que algunos de ellos den la impresión de no estar sintiendo nada, pero en realidad, se han encerrado en sí mismos para protegerse, lo cual no significa que las noticias no les afecten.
Es por eso por lo que es necesario observar con mayor detenimiento los comportamientos de los hijos y escuchar con atención cuando transmiten sus necesidades o pensamientos. Aprender a identificar el estado de ánimo y posibles preocupaciones de los niños es una habilidad clave en este proceso.
10. Mantened una buena comunicación con vuestros hijos
Después de la primera conversación con los niños sobre el divorcio, aún quedarán pendientes muchos temas o decisiones. Y no solo eso, también, con el paso del tiempo, los hijos acabarán procesando a su manera la nueva situación, algo que les provocará sentimientos complejos. Hay tantas formas de lidiar con los sentimientos como emociones que procesar.
Las necesidades de cada niño siempre serán diferentes. Algunos necesitan tiempo para hablar más que otros. Nadie entiende a tu hijo mejor que tú. Y por eso es importante conseguir que los hijos sepan que siempre pueden comunicarse contigo, que siempre les vas a escuchar y siempre les vas a explicar las cosas que no entiendan del proceso de divorcio.
¿Qué explicarles en función de su edad?
La información que les transmitiremos y la manera de hacerlo variará en función de la situación, la edad y la capacidad de comprensión de los niños:
HIJOS/AS MENORES DE 5 AÑOS
- Explicaciones sencillas, cortas y claras.
- Tienen un pensamiento más egocéntrico, es importante evitar que piensen que el divorcio es por culpa suya.
- Es posible que no entiendan el carácter permanente del divorcio
- No decirles que ya no nos queremos o se nos ha acabado el amor. Pueden creer que el amor de padres a hijos/as también se puede acabar.
- Explicar quién saldrá de la casa familiar y cómo y cuándo le va a ver.
- Si el padre/madre tiene una nueva casa es importante que la vea previamente a pasar tiempo allí.
- Ayudarle a escoger sus muebles y decorar su nueva habitación le ayudará en la transición.
HIJOS/AS ENTRE 5-8 AÑOS
- En este periodo los niños/as necesitan tener más información, ya que tienen más capacidad para entender la situación.
- Les debemos hablar de cómo les afectará personalmente y hablarles de las emociones que pueden tener.
- Se pueden culpar o tener problemas de lealtad, así como fantasías de que volvamos a estar juntos.
- Es muy importante transmitirles que es una acción muy meditada y que el amor hacia ellos no ha cambiado por parte de ninguno de los dos padres.
- Presentarle un soporte visual, tipo calendario para que vean cuando estarán con cada progenitor/a.
HIJOS/AS ENTRE 9-12 AÑOS
- En estas edades los hijos e hijas ya pueden entender la separación como un problema entre los progenitores.
- En esta etapa los niños/as comienzan a establecer lo que significa “lo bueno y lo malo” y por esto se pueden sentir más enfadados con los padres que creen que no cumplen las normas.
- Pueden llegar a sentirse decepcionados o incluso preocupados por el futuro.
- Es importante dar un mensaje común, aunque haya desacuerdos internos. Los padres/madres debemos separar lo que haya sucedido como pareja del mensaje que les damos como padres.
- Además, en esta edad, es importante y necesario que los hijos mantengan contacto tanto con el padre como con la madre.
HIJOS/AS EN LA ADOLESCENCIA
- En esta etapa ya se puede comprender que un vínculo amoroso-romántico se puede romper en algún momento de la vida.
- La adolescencia es una etapa donde las emociones se viven de forma más intensa.
- Los padres deben estar preparados para contener las descargas emocionales de los hijos/as, aunque no todos los adolescentes reaccionan de la misma forma.
- Los adolescentes pueden presentar preocupaciones por cómo se verá afectada la economía familiar. Por ello, es importante tranquilizarlos y hacerles saber que este tema queda en manos de los padres. Aunque los padres se separen se colaborará en beneficio de los hijos.
- Debemos recordar que aunque reaccionen de forma imparcial y tranquila esto no implica que los padres se despreocupen. Los adolescentes necesitan apoyo emocional para poder llevar de forma correcta el proceso de separación.
La clave y el objetivo principal de una buena separación es, poder gestionar nuestras emociones de la manera más inteligente. Si podemos mostrar que a pesar del conflicto gestionamos lo qué nos sucede a los padres sin esconderlo esto será un modelo para nuestros hijos.
