Maltrato infantil

maltrato infantil

El maltrato infantil por parte de un miembro de la familia (un tutor o la pareja de los progenitores) o de alguien que no es de la familia, puede acarrear secuelas severas para el futuro del niño.

El maltrato infantil se define como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.

A causa de las implicaciones legales del maltrato y la negligencia, se debe ser cuidadoso a la hora de evaluar estas afecciones, por ello es recomendable acudir a un psicólogo jurídico para que realice una evaluación pericial psicológica del menor. Las formas de maltrato infantil van desde la negligencia al abuso sexual.

Negligencia infantil

Se reportan aproximadamente 3 millones de casos de abuso y negligencia infantil que implican a casi 5,5 millones de niños anualmente. La mayoría de los casos reportados a los Servicios de Protección al Menor son por negligencia, seguidos por abuso físico y sexual. Existe una superposición considerable entre los niños que son abusados y muchos que sufren una combinación de abuso físico, sexual o negligencia.

La negligencia infantil se define como cualquier acto atroz u omisión por parte de un progenitor o cuidador, que prive al niño de alguna necesidad básica correspondiente a su edad y que en consecuencia provoque o genere una probabilidad razonable de provocar un daño físico o psicológico en el niño. La negligencia infantil incluye el abandono, la falta de supervisión adecuada, la falta de atención a las necesidades emocionales o psicológicas y el hecho de no proporcionar la necesaria educación, asistencia médica, nutrición, residencia o vestido.

Los padres también tienden a pasar por alto algunos signos y síntomas de abuso debido a que no quieren enfrentar la realidad. Esto es un grave error. Un niño que está siendo abusado necesita ayuda y tratamiento especial tan pronto como sea posible. Entre más tiempo continúe siendo abusado o teniendo que lidiar solo con la situación, es más difícil para el niño poder sanar y desarrollarse física y mentalmente de forma óptima.

No existen comportamientos que se relacionen con un tipo en particular de abuso o negligencia. Aquí le ofrecemos una pequeña lista de signos y cambios de comportamiento en niños que han experimentado abuso o negligencia:

Signos físicos

  • Una lesión (hematoma, quemadura, fractura lesión de la cabeza o abdomen que no puede ser explicada.
  • No aumentar de peso (especialmente en los bebés) o bajar de peso de forma dramática.
  • Sangrado o dolor en los genitales.
  • Una enfermedad de transmisión sexual.

Otros cambios que deben generar inquietud:

  • Comportamiento temeroso (pesadillas, depresión y miedos raros).
  • Dolor abdominal, mojar la cama (especialmente si el niño ya había aprendido a ir al baño y dejado el pañal).
  • Intentos de escaparse de la casa.
  • Comportamiento sexual extremo que parece inapropiado para la edad del niño.
  • Un cambio repentino en su autoestima.
  • Dolores de cabeza o de estómago sin ninguna causa médica.
  • Temores anormales, pesadillas frecuentes.
  • Mal rendimiento en la escuela.
  • Comportamiento extremadamente pasivo o agresivo.
  • Comportamiento que indica una necesidad desesperada de afecto o aislamiento social.
  • Aumento del apetito o robo de alimentos.

Maltrato médico

El maltrato médico infantil se produce cuando alguien brinda información falsa sobre una enfermedad en el niño que requiera atención médica, sometiéndolo a un riesgo de sufrir lesiones y recibir atención médica innecesaria.

Maltrato psicológico infantil

El maltrato psicológico infantil consiste en actos no accidentales, verbales o simbólicos, realizados por un progenitor o un cuidador de un niño que provoquen o generen una probabilidad razonable de causar un daño psicológico en el niño. Entre los ejemplos de maltrato psicológico infantil cabe citar menospreciar o humillar al niño, amenazarlo, quitarle o hacerle abandonar o decirle que le van a quitar o hacer abandonar a personas o cosas que el niño quiere, recluirlo, convertirlo en chivo expiatorio, obligarlo a autolesionase y aplicarle una disciplina excesiva con medios físicos o no físicos.

Maltrato físico infantil

El maltrato físico infantil es una lesión no accidental infligida a un niño. La intensidad puede ir desde pequeños hematomas hasta fracturas graves o la muerte, resultante de darle un puñetazo, un golpe, una patada, un mordisco, zarandearlo, empujarlo, ahogarlo, pegarle o lesionarlo con cualquier otro método, por parte de un progenitor, un cuidador o cualquier otro individuo que tenga responsabilidad sobre el niño. Estas lesiones se consideran maltrato, independientemente de si había intención de herir al niño. La disciplina física, como una bofetada, no se considera maltrato mientras sea razonable y no provoque ninguna lesión física al niño.

Abuso sexual infantil

Los abusos sexuales son la forma más dañosa del maltrato infantil. El abuso sexual infantil incluye cualquier tipo de actividad sexual con un niño que esté destinada a proporcionar una satisfacción sexual a uno de los padres, un cuidador o cualquier otro individuo que tenga alguna responsabilidad sobre el niño.

Los abusos sexuales incluyen actividades tales como caricias en los genitales del niño, penetración, incesto, violación, sodomización y exhibicionismo indecente. También se incluye como abuso sexual cualquier explotación del niño, sin necesidad de contacto, por parte de un progenitor o cuidador; por ejemplo, obligando, engañando, atrayendo, amenazando o presionando al niño para que participe en actos de satisfacción sexual a terceros, sin contacto físico directo entre el niño y su agresor.

Consecuencias del maltrato

El maltrato infantil es una causa de sufrimiento para los niños y las familias, y puede tener consecuencias a largo plazo. El maltrato causa estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano. Los casos extremos de estrés pueden alterar el desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. En consecuencia, los adultos que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales, tales como:

A corto-medio plazo:

  • Físicas: Principalmente cuando el maltrato incluye violencia física se observaran lesiones como hematomas, quemaduras, fracturas sin motivo aparente, el síndrome de Munchausen.
  • Somatizaciones: Consistentes en manifestaciones físicas del dolor emocional, como pueden ser dolor de cabeza, vómitos, dolor abdominal, sin causa clínica aparente.

 Emocionales:

  • Inestabilidad emocional: Dificultad para transitar por las emociones, para poder comprenderlas, pasan de un estado anímico a otro sin poder controlarlo, sin entenderlo y resultando desadaptativo en muchas situaciones.
  • Desconexión emocional: Sobre todo cuando el maltrato es sufrido desde edades muy tempranas, la afectividad se verá seriamente dañada, pudiendo el menor disociarse para poder sobrevivir a la situación, afectando a su inteligencia emocional y a las relaciones con los demás.
  • Baja autoestima: A medida que se desarrolla la personalidad del niño, el concepto de sí mismo, su valía, su capacidad, se ven seriamente afectados por los malos tratos sufridos.
  • Hiperactividad: Desarrollando una actividad motora excesiva, que se puede acompañar con déficit de atención.
  • Síntomas relacionados con ansiedad y/o depresión como cansancio extremo e inusual para su edad, estado de alerta permanente incluso cuando no haya ningún estímulo.

Comportamentales:

  • Sueño: Alteraciones del sueño como pueden ser hipersomnolencia, sonambulismo, insomnio.
  • Hipersexualidad: Cuando la violencia ejercida sobre el menor es de carácter sexual, éste puede desarrollar conductas sexualizadas que no corresponden a su edad.
  • Control de esfínteres: Una vez ya ha adquirido se puede perder el control sobre la vejiga y el intestino.
  • Impulsividad: Pueden reaccionar de manera desmesurada ante situaciones como que otro niño les pueda quitar un juguete, perder en algún juego, mostrando dificultades principalmente en el control de la ira y en el desarrollo de la tolerancia a la frustración.
  • Aislamiento: Evitarán jugar con otros niños, relacionarse con los demás, permaneciendo la mayor parte del tiempo en soledad.
  • Déficit de autocuidado: Exponiéndose a situaciones de riesgo, manteniendo relaciones tóxicas, lesionándose, etc.
  • Consumo de sustancias: Para poder soportar los recuerdos de lo que han vivido, pueden refugiarse en las drogas y/o el alcohol, que mantenido en el tiempo puede desencadenar en diferentes adicciones.

Cognitivos:

A medida que el razonamiento lógico se desarrolla en la infancia, vamos elaborando e interiorizando conceptos y creencias sobre nosotros mismos, siendo frecuentes porque se lo merecen, que no son de ellos, como por ejemplo no ser dignos de que alguien los quiera, que existe algo malo en ellos y merecen ser castigados, etc.

¿Cómo obtener ayuda?

Si usted sospecha que su niño es abusado, obtenga ayuda de inmediato por medio de su pediatra o agencia local de protección a menores. Los médicos están obligados por ley a informar a las autoridades estatales de casos de los que se sospecha abuso o negligencia. Su pediatra podrá también detectar y tratar cualquier lesión o afección médica, recomendar terapia y proveer la información necesaria a los investigadores. El médico también puede atestiguar en la corte si es necesario para obtener protección para el niño o para enjuiciar a la persona de la que se sospecha ha cometido el abuso o negligencia.


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