Maltrato infantil

maltrato infantil

El maltrato infantil por parte de un miembro de la familia (un tutor o la pareja de los progenitores) o de alguien que no es de la familia, puede acarrear secuelas severas para el futuro del niño.

A causa de las implicaciones legales del maltrato y la negligencia, se debe ser cuidadoso a la hora de evaluar estas afecciones, por ello es recomendable acudir a un psicólogo jurídico para que realice una evaluación pericial psicológica del menor. Las formas de maltrato infantil van desde la negligencia al abuso sexual.

Negligencia infantil

La negligencia infantil se define como cualquier acto atroz u omisión por parte de un progenitor o cuidador, que prive al niño de alguna necesidad básica correspondiente a su edad y que en consecuencia provoque o genere una probabilidad razonable de provocar un daño físico o psicológico en el niño. La negligencia infantil incluye el abandono, la falta de supervisión adecuada, la falta de atención a las necesidades emocionales o psicológicas y el hecho de no proporcionar la necesaria educación, asistencia médica, nutrición, residencia o vestido.

Maltrato médico

El maltrato médico infantil se produce cuando alguien brinda información falsa sobre una enfermedad en el niño que requiera atención médica, sometiéndolo a un riesgo de sufrir lesiones y recibir atención médica innecesaria.

Maltrato psicológico infantil

El maltrato psicológico infantil consiste en actos no accidentales, verbales o simbólicos, realizados por un progenitor o un cuidador de un niño que provoquen o generen una probabilidad razonable de causar un daño psicológico en el niño. Entre los ejemplos de maltrato psicológico infantil cabe citar menospreciar o humillar al niño, amenazarlo, quitarle o hacerle abandonar o decirle que le van a quitar o hacer abandonar a personas o cosas que el niño quiere, recluirlo, convertirlo en chivo expiatorio, obligarlo a autolesionase y aplicarle una disciplina excesiva con medios físicos o no físicos.

Maltrato físico infantil

El maltrato físico infantil es una lesión no accidental infligida a un niño. La intensidad puede ir desde pequeños hematomas hasta fracturas graves o la muerte, resultante de darle un puñetazo, un golpe, una patada, un mordisco, zarandearlo, empujarlo, ahogarlo, pegarle o lesionarlo con cualquier otro método, por parte de un progenitor, un cuidador o cualquier otro individuo que tenga responsabilidad sobre el niño. Estas lesiones se consideran maltrato, independientemente de si había intención de herir al niño. La disciplina física, como una bofetada, no se considera maltrato mientras sea razonable y no provoque ninguna lesión física al niño.

Abuso sexual infantil

Los abusos sexuales son la forma más dañosa del maltrato infantil. El abuso sexual infantil incluye cualquier tipo de actividad sexual con un niño que esté destinada a proporcionar una satisfacción sexual a uno de los padres, un cuidador o cualquier otro individuo que tenga alguna responsabilidad sobre el niño.

Los abusos sexuales incluyen actividades tales como caricias en los genitales del niño, penetración, incesto, violación, sodomización y exhibicionismo indecente. También se incluye como abuso sexual cualquier explotación del niño, sin necesidad de contacto, por parte de un progenitor o cuidador; por ejemplo, obligando, engañando, atrayendo, amenazando o presionando al niño para que participe en actos de satisfacción sexual a terceros, sin contacto físico directo entre el niño y su agresor.

Consecuencias del maltrato

El maltrato infantil es una causa de sufrimiento para los niños y las familias, y puede tener consecuencias a largo plazo. El maltrato causa estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano. Los casos extremos de estrés pueden alterar el desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. En consecuencia, los adultos que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales, tales como:

  • actos de violencia (como víctimas o perpetradores).
  • depresión.
  • consumo de tabaco,
  • obesidad.
  • comportamientos sexuales de alto riesgo.
  • embarazos no deseados.
  • consumo indebido de alcohol y drogas.
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