Miedo a la muerte

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El miedo a la muerte es algo bastante normal, el problema es cuando este miedo es desmedido y se convierte en una fuente de sufrimiento, lo que se denomina como “tanatofobia”.

¿Es racional temerle a la muerte?

Se cree que ser racional y emocional es incompatible, sin embargo, a veces tener miedo es bastante razonable. Por ejemplo, si ocurre un desastre natural o ahora en plena pandemia mundial, es normal pensar en lo que pueda sucederte.

La tanatofobia es un miedo injustificado, persistente y anormal a la muerte. En casos graves, puede ocurrir que estas personas eviten hablar de la muerte, ir a tanatorios o funerales, incluso que eviten salir de casa.

Este miedo se encuentra relacionado con el miedo a las cosas muertas (necrofobia). Además, esta fobia suele presentar signos de hipocondría, siendo este miedo a caer enfermo el que les hace creer que pueden llegar a morir.

¿De dónde viene el miedo a la muerte?

Puede tener origen en distintos factores. Suele estar causado por algún acontecimiento personal traumático, como vivencias de muertes familiares o muy cercanas. Puede venir de algún miedo que no se trató durante la infancia que puede acabar convirtiéndose en una fobia. También puede provenir de duelos no resueltos o simplemente ser un miedo aprendido, o que provenga de tabúes sociales, debido a que en la sociedad se percibe la muerte como algo malo.

Se trata de una fobia que genera ansiedad y puede llegar a causar ataques de pánico, por lo que se suelen recetar fármacos para controlar la ansiedad en casos graves.

Miedo a la muerte de un ser querido

El miedo a la muerte no tiene porque estar centrado en uno mismo, puede que se encuentre relacionado con la muerte de un ser querido.

Para superar el miedo a la muerte de un ser querido:

Se debe normalizar el tener miedo a poder llegar a perder a alguien que quieres. Sin embargo, cuando ese pensamiento se vuelve recurrente puede causar una alta carga emocional y generar distintos síntomas de ansiedad.

También es importante validar nuestros sentimientos con respecto al miedo a esa pérdida de alguien querido. Siempre sin dejar que ese sentimiento se apodere de tu vida.

La aceptación de la muerte también es muy importante. Es de gran importancia el comprender que la muerte forma parte del ciclo vital y que todos moriremos algún día.

Con la aceptación, las pérdidas resultan un poco menos difíciles.

Por otra parte, es relevante trabajar la independencia y autoestima, para que a pesar de que es normal que se sufra por la pérdida de alguien muy querido, no llegar a tener pensamientos cómo “mi vida no tiene sentido” o “no voy a ser capaz de vivir sin esa persona”. Ser dependientes de alguien genera una mayor vulnerabilidad ante su pérdida.

Debemos ser conscientes en todo momento de que no podemos controlar que alguien querido muera o no. Pero sí que podemos decidir el tiempo que queremos pasar junto a nuestros seres queridos. Por tanto, debes aprender a gestionar tus emociones, siendo capaz de focalizar tu atención en cómo reducir tu ansiedad y tristeza ante las pérdidas, y pudiendo expresar y mostrar tus emociones con tus seres queridos siempre que puedas.

Para comprobar si el miedo a la muerte es de manera desmesurada o desproporcionada hay que evaluar si están presentes estos síntomas:

  • Ansiedad
  • Pensamientos obsesivos sobre la propia muerte
  • Conductas de evitación ante estímulos relacionados con la muerte
  • Estado de ánimo depresivo
  • Angustia
  • Ataques de pánico
  • Problemas para dormir por pensar en la muerte

Las consecuencias a tenerle miedo a la muerte puede ser un problema muy limitante para aquellas personas que se les ha convertido en una obsesión. Los sentimientos depresivos y la ansiedad que sienten está presente a lo largo del día, impidiendoles, en los casos más extremos, el tener una vida normal.

Por tanto, ¿cómo tratamos este miedo?

En serviciospsicología llevamos a cabo una terapia cognitivo-conductual, donde se aplicaran estas técnicas:

  • Técnicas de relajación
  • Reestructurar pensamientos negativos sobre la muerte.
  • Exponerse a estímulos tanatofóbicos para aprender a controlar la ansiedad.

Miedo a la muerte niños

En la etapa donde los niños empiezan a experimentar el miedo a morir, se muestran con mucho temor a la oscuridad y reniegan de dormir solos, hablan mucho de las enfermedades, o lo contrario, evitan o no aceptan las enfermedades, se sienten mal y creen que enferman, del mismo modo que cuando escuchan una enfermedad consideran que ellos la padecen.

Cuando se tiene miedo a la muerte, se tiene miedo a que fallezca uno de sus seres queridos, y es cuando se expresa una preocupación desmesurada por los padres, están pendientes a ellos y a dónde están, no quieren estar lejos de ellos y por tanto, ir a la escuela o hacer alguna actividad extraescolar les resulta difícil. Esto conlleva a una gran dependencia hacia los padres y suele desembocar en trastornos del sueño.

Las recomendaciones para controlar y manejar este miedo es evitar hablar de enfermedades o muerte, evitar llevarlos a sitios donde haya estímulos que fomenten el miedo como por ejemplo funerarias, velorios o cementerios, como también novelas o series que no están adaptados a su edad. No obligar al niño a enfrentar sus miedos, ofreciendo seguridad y afecto, teniendo paciencia y confianza en la capacidad de vencer sus temores, y explicarle adecuadamente el horario de sus padres y donde estarán para que su mente esté tranquila mientras ellos no están.

Prevenir el miedo a la muerte en los niños

Para los adultos ya es difícil entender qué va a pasar después de la muerte, así que ese concepto para los niños es mucho más difícil de entender. Así que si ha habido una pérdida en el entorno del infante, es recomendable seguir unas pautas.

Una de ellas es brindarle seguridad, para que la muerte de esa persona no le haga experimentar sentimientos como soledad o incertidumbre de qué pasa si muere alguien más cercano, por ejemplo. 

Mentirle no es una buena opción, puesto que si consideras oportuno decirle al niño que esta persona fallecida se ha ido de viaje, el niño supondrá que algún día volverá de viaje. Así que sin entrar mucho en detalles porque no lo entenderán bien, comunicarle que se ha muerto.

Deja que el niño sienta pena y responde a las preguntas que te hace, aunque resulte incómodo o no te apetezca responder a ese tipo de cosas en ese momento, es conveniente resolverle las dudas, adecuando siempre a la edad que tiene el niño para que pueda expresar sus sentimientos frente a lo sucedido.

Hay que ser conscientes de estas pautas para que el niño no sufra un desequilibrio cuando muera alguien de su entorno, a tal nivel de cogerle miedo a la muerte.

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