La ansiedad

la ansiedad

La ansiedad es una de las epidemias de nuestros tiempos. El estrés y la ansiedad se han apoderado de nuestra población. Sentir ansiedad en momentos puntuales, puede estar dentro de la normalidad. Pero las personas que padecen algún trastorno de ansiedad, sienten una preocupación intensa y excesiva, que estorba en la vida de quien la sufre.

 A menudo, los trastornos de ansiedad se manifiestan mediante episodios repetidos de sentimientos rápidos de ansiedad intensa. Estos episodios de ansiedad extrema pueden provocar ataques de pánico. Cuando la intensidad es elevada y provoca malestares significativos en la vida de una persona, se considera ansiedad patológica. Cuando este estado mental que nos genera inseguridad, frustración e ira nos invade, somos incapaces de pensar con claridad. Por ello, es importante aprender a gestionar nuestra ansiedad. 

Indudablemente, la ansiedad afecta a nuestro organismo. La ansiedad ataca a nuestro hígado, piel, corazón, sistema inmunológico y lo más importante: repercute en nuestro cerebro. El estrés y la ansiedad prolongada afectan a zonas del cerebro relacionadas con la memoria a corto y largo plazo. También daña el sistema nervioso, haciendo que otros sistemas del cuerpo puedan verse perjudicados. Todo ello puede producir fatiga y dolencias físicas.

Quienes sufren ansiedad conocen de primera mano cuáles son sus síntomas:

  • Síntomas físicos:

Taquicardia, palpitaciones, cansancio, hormigueo, sensación de mareo, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, alteraciones en la alimentación, tensión y rigidez muscular e inestabilidad psicológica. Además, si la activación neurofisiológica es elevada pueden aparecer alteraciones del sueño y la respuesta sexual.

  • Psicológicos:

Inquietud, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o incluso de atacar, inseguridad, sensación de vacío, miedo a perder el control, vigilancia extrema, y dificultad para tomar decisiones. 

  • De conducta:

Estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos y dificultad para actuar. Impulsividad, inquietud motora y dificultad para relajarse. Estos síntomas vienen acompañados de cambios en la expresividad corporal y el lenguaje corporal: posturas cerradas, rigidez, movimientos torpes de manos y brazos tensión de las mandíbulas, cambios en la voz, etc.

  • Intelectuales o cognitivos:

Dificultades de atención, concentración y memoria, preocupación excesiva, expectativas negativas, sensación de confusión, tendencia a recordar sobre todo cosas desagradables, pensamientos pesimistas, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.

  • Sociales:

Irritabilidad, dificultades para iniciar o seguir una conversación o por contra hablar en exceso, bloquearse o quedarse en blanco a la hora de preguntar o responder, dificultades para expresar las propias opiniones, etc.

No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni éstos la misma intensidad en todos los casos. Cada persona presenta unos síntomas en mayor o menor intensidad en función de diversos factores: factores situacionales, mantenedores, de personalidad, etc. Los síntomas pueden comenzar durante la infancia o los años de la adolescencia y continuar en la adultez.

Psicología telefónica

 

Tipos de ansiedad:

  • La agorafobia se manifiesta en un temor irracional a salir de casa, por miedo a que ocurra algo malo.
  • El trastorno de ansiedad a causa de una enfermedad aparece como consecuencia directa de un problema de salud física.
  • El TAG o trastorno de ansiedad generalizada consiste en sentir ansiedad y preocupación persistentes y excesivas por ciertas actividades o situaciones, incluso cuestiones ordinarias y rutinarias.
  • El trastorno de pánico se manifiesta mediante episodios repetidos de sentimientos de gran ansiedad. Le acompañan sentimientos de miedo que alcanzan su máxima intensidad en pocos minutos (ataques de pánico).
  • El mutismo selectivo es una incapacidad sistemática de los niños para hablar en ciertas situaciones, como la escuela, incluso con familiares cercanos.
  • El trastorno de ansiedad por separación es un trastorno que ocurre en la niñez. Se caracteriza por una ansiedad excesiva con respecto al nivel de desarrollo del niño y que se relaciona con el hecho de separarse de los padres u otras personas que tienen funciones parentales.
  • El trastorno de ansiedad social o fobia social implica altos niveles de ansiedad, miedo y evasión de situaciones sociales debido a sentimientos de vergüenza, timidez y preocupación por que otros te juzguen o vean de manera negativa.
  • Las fobias específicas se caracterizan por sentir gran ansiedad cuando te expones a objetos o situaciones específicos; además, conllevan un deseo de evitar dicha exposición.
  • El trastorno de ansiedad inducido por sustancias se caracteriza por síntomas de gran ansiedad resultado directo del abuso de sustancias. Sustancias como drogas, consumo de medicamentos, la exposición a sustancias tóxicas o la abstinencia de drogas.

Pero donde acudir cuando tenemos ansiedad?

Mucha gente decide acudir al centro de salud cuando sufre un ataque de ansiedad, buscando solución a sus problemas. El resultado son pacientes medicados. Dependientes de un tratamiento farmacológico. Viven con medicamento como “parche”. La medicación puede hacerles “olvidar” sus problemas. Pero cuando deciden dejar la medicación, los problemas siguen estando ahí, y probablemente, sean más graves que antes. 

Debes saber que para combatir los síntomas de la ansiedad, debes identificar qué tipo de ansiedad sufres. Para evitar estas sensaciones, puedes intentar no ir a ciertos lugares o no participar de ciertas situaciones. Por ello, es necesario acudir a un psicólogo especialista para que valore nuestra situación psicológica actual. Mediante la terapia cognitivo conductual aplicado por el psicólogo, lograrás identificar las situaciones que te provocan ansiedad. Una vez se detecten estas situaciones se podrá controlar y cambiar tu percepción sobre el mundo. Tus nuevos pensamientos sí que podrán acompañarte al largo de toda tu vida.

Para prevenir y combatir la ansiedad es importante llevar un estilo de vida saludable. Practicar ejercicio regularmente y si puede ser, al aire libre es una buena actividad para despejar la mente. Las técnicas de relajación son eficaces para combatir el estrés y la ansiedad. Estas te ayudarán a hacerle frente a los momentos de crisis.

Si sientes que tu estado de ansiedad no se reduce o te gustaría mejorar en la práctica de alguna técnica de relajación, contacta con nosotros.

 

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